Aparición a Mirjana Dragicevic
Diciembre 2, 2006
“Queridos hijos: en este tiempo gozoso de la espera de mi Hijo, deseo que sus días sean alegres en esta vida terrenal, en la espera de mi Hijo; y los invito a ser apóstoles en la santidad. ¡Que esta Buena Nueva ilumine, a través de ustedes, a todos aquellos que encontrarán! Oren y ayunen, y yo estaré con ustedes"
Al final la Virgen bendijo a todos y dijo: "¡ Vayan en paz!"
Reflexión por el Padre Justo Antonio Lofeudo
Queridos hermanos:
Hoy más que nunca tenemos que estar muy alerta acerca de qué se nos propone para leer y para ver porque la mentira se disfraza de verdad y el veneno de la duda pretende corroer la fe. Hace muy poco, en el mensaje dado a Mirjana el 2 de noviembre, la Santísima Virgen le decía: "No cierren sus ojos ante la verdad, hijos míos. El tiempo de ustedes es breve. No permitan que los engaños comiencen a gobernarlos".
Por distintos y muchos caminos se está gestando la impostura y muchos hermanos, con total buena fe e inadvertencia, caen en ella. Seguramente que, como a mí me ocurre, todos los días están recibiendo powerpoints con mensajes que aparentan ser de gran bondad pero donde en casi todos ellos se descubre, cuando se los analiza, que se cuela el error de la New Age.
Falsas y falsos videntes y falsas apariciones siguen en circulación y también muchos son por ese desvío engañados.
A esta confusión general se están agregando cada vez más libros y films que aseguran haber hecho una investigación histórica exhaustiva y ahora nos ofrecen la "verdadera" vida y figura de Cristo y del cristianismo. A la lista de los manidos Código Da Vinci y del Evangelio de Judas se suman muchos más títulos. Días pasados, con otro sacerdote hicimos el ejercicio de ir a una librería para ver libros que tratasen el tema de la fe y nos encontramos con una gran cantidad de ellos que destruyen la fe y llevan a la gran confusión.
En estos precisos momentos un film sobre el Nacimiento de Cristo, lleva el título de "Natividad", se presenta nada menos que en el Vaticano y leyendo la crítica de Alfa y Omega, un periódico católico de tirada nacional en España, me entero que a la Virgen María la muestran en una representación mundana que menoscaba su persona, lo que no sería tan grave aunque no es asunto menor porque el film ya está teniendo el aval de parte de la crítica católica, sino, y esto es lo gravísimo -aunque Alfa y Omega lo presenta como un detalle (aún cuando diga que no es menor dice, sí, que es un "detalle")- digo que lo gravísimo es que a María una adivina le lea la mano. Esto sí atenta directamente contra la Inmaculada porque la fe católica enseña que María fue preservada del pecado original en mérito a la salvación obrada por Cristo, y por eso Ella pudo proclamarse salvada en el Magnificat, y que nunca pecó en toda su vida, ni siquiera la rozó el más leve pecado venial. Siendo Ella la plena de gracia, la llena del Espíritu Santo, hija de Israel que conocía perfectamente que la adivinación era abominable a Dios (Cf Dt 18:10) y que si no lo hubiera conocido igualmente el Espíritu la hubiera alertado del pecado, cómo, entonces, se puede admitir o siquiera imaginar ¡que tuviera algo que ver con la adivinación!
Esto es más que un error y un absurdo. Además, en estos tiempos de gran confusión qué podrá pensar quien no alcanza a ver la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal. ¿Acaso no dirá que consultar horóscopos o echarse las cartas o hacerse leer las manos no está mal ya que la misma Virgen lo practicó?
Vale la pena recordar aquel sueño famoso de san Juan Bosco en el que se le presentaba la Nave, que era la Iglesia, rodeada de otras naves, que la atacaban arrojándole libros. Después de los libros serían proyectiles lanzados por armas de fuego, pero al comienzo eran libros. Ahora mismo estamos viviendo esa profecía. La Iglesia está siendo atacada de todas partes y de todas las maneras posibles. Al Santo Padre se lo trata de ridiculizar con viñetas en periódicos y revistas para así neutralizar la luminosidad de su magisterio. Diarios como The Guardian y New Cork Times y la BBC son los responsables de difundir la noticia que el Papa ofendía a Mahoma en el discurso académico de Ratisbona. A la Iglesia se la injuria en la jerarquía, en la figura del Papado (pienso en SS Pío XII mostrado como el Papa de Hitler, o ahora en el film sobre los Borgia para llevar a la conclusión que lo que busca el Papado es el poder), en la persona de Cristo o en María o en los apóstoles. Los gobiernos laicistas tratan de acallarla relegando la religión al ámbito privado de tal manera que no pueda nada decir cuando se atenta contra la vida, contra la moral, contra la verdad.
La impostura está en marcha y la persecución a las puertas. Todo sirve para el mismo fin: socavar los cimientos y sembrar el descrédito, la confusión, y abonar el terreno para silenciar la verdad sea como sea.
Hoy recibí la crítica que el P. Raniero Cantalamessa le hace al libro "Inchiesta su Gesú. Chi era l'uomo che ha cambiato il mondo", recién aparecido en Italia, escrito por Corrado Augias y Mauro Pesce. El primero es editorialista del diario "La República", agnóstico y el otro es profesor de historia de la Iglesia en la Universidad de Bolonia, que se dice católico. La crítica del Padre Raniero no tiene desperdicio y para quien entienda italiano le aconsejo leerla en www.chiesa.espressonline.it , la página web de Sandro Magíster.
Nuestra Madre siempre se anticipa a los hechos y nos advierte acerca de los peligros en ciernes. A pesar de haber terminado el comentario al último mensaje del 25 de noviembre, una pregunta me sigue dando vueltas: ¿Por qué en este mensaje y en estos últimos la Santísima Virgen insiste en que nuestro tiempo es breve? Que yo recuerde, después de más de 25 años de mensajes, esta es la primera vez que insiste tanto sobre ese tema. Y,en este del 2 de noviembre, lo asocia a la mentira, al engaño. Me pregunto: ¿No será que tendremos que ser testigos valientes de la verdad? Es para pensar.
Que en este día en que celebramos a nuestra Madre de la Medalla Milagrosa,
Ella los cobije bajo su Manto protector y por Ella recibamos
las gracias que necesitamos para estos tiempos en que vivimos.
¡Oh, María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!