Apariciones Mensuales a Mirjana Dragicevic
Año 2006

Mirjana durante la aparación

Diciembre 2, 2006

“Queridos hijos: en este tiempo gozoso de la espera de mi Hijo, deseo que sus días sean alegres en esta vida terrenal, en la espera de mi Hijo; y los invito a ser apóstoles en la santidad. ¡Que esta Buena Nueva ilumine, a través de ustedes, a todos aquellos que encontrarán! Oren y ayunen, y yo estaré con ustedes"

Al final la Virgen bendijo a todos y dijo: "¡ Vayan en paz!"

Noviembre 2, 2006

"Queridos Hijos: mi venida a ustedes, hijos mios, es el amor de Dios. Dios me envía para advertirles y hacerles ver el camino verdadero. No cierren los ojos ante la verdad, hijos míos. Su tiempo es breve. No permitan que en ustedes reinen los engaños. El camino al cual deseo conducirles es el camino de la paz y del amor. Es éste el camino que los conduce a Mi Hijo, Su Dios. Entréguenme sus corazones de manera que en ellos pueda colocar a mi Hijo y haga de ustedes mis apóstoles, apóstoles de paz y de amor. Les agradezco. No olviden en sus oraciones a sus pastores."

La Virgen no estaba feliz ni triste, más bien seria. Comentó Mirjana.

Agosto 2, 2006

"Queridos hijos: en estos tiempos difíciles, Yo vengo a ustedes para mostrarles el camino hacia la paz. Les amo con amor inmenso y deseo que también ustedes se amen los unos a los otros y que en todos vean a mi Hijo, el Amor inmenso. El camino hacia la paz pasa sólo, sólo por medio del amor. Denme la mano a mí, a su Madre, y permítanme que los guíe. Yo soy la Reina de la Paz. Les agradezco."

Mirjana agregó después, que finalmente vio los signos que los otros videntes ven: el sol, un corazón y la cruz luminosa y al final el cielo abierto.

Julio 2, 2006


"Queridos hijos: Dios los ha creado con la libre voluntad para conocer y elegir la vida o la muerte. Yo, como Madre, con amor materno, deseo ayudarles en el conocimiento y la elección de la vida. Hijos míos, no se dejen engañar con la falsa paz y la falsa felicidad. Permítanme, hijitos míos, que les muestre el camino verdadero, el camino que conduce a la vida: mi Hijo. Les agradezco."

Junio 2, 2006

“Nuestra Señora no dió un mensaje clásico. Bendijo a los que nos encontrábamos presentes y a los objetos religiosos que habíamos llevado para bendecir. Con expresión grave en su rostro hizo hincapié en la bendición sacerdotal. Con pena y amor al mismo tiempo Nuestra Señora dijo “Hijitos míos recuerden, que mi Hijo los esta bendiciendo. No la reciban tan a la ligera” (tan a la ligera = irrespetuosamente.

Continuó Mirjana: “Después Nuestra Señora me hablo sobre algunos hechos que supuestamente ocurrirán y dijo “No hay otro camino fuera de mi Hijo. No piensen que habrá paz ni felicidad si no lo ponen a El en primer lugar”

Mirjana dijo: "No puedo afirmar si Nuestra Señora estaba triste o alegre, estaba preocupada con expresión de amor en su rostro” Maria Dugandic, de Radio Mir, entrevisto recientemente a Iván. Le preguntó acerca de lo que está por ocurrir. Iván respondió:. "Si, algo esta por ocurrir. Sé lo que es y cuando ocurrirá."

Marzo 2, 2006

“¡Queridos hijos! En este tiempo cuaresmal los invito a la renuncia interior. El camino que los conduce a ello, pasa a través del amor, el ayuno, la oración y las buenas obras. Solamente con una total renuncia interior, ustedes reconocerán el amor de Dios y los signos del tiempo en que viven. Serán testigos de esos signos y comenzarán a hablar de ellos. Hacia eso deseo conducirlos. ¡Gracias por haberme respondido!”

Enero 2, 2006

Al terminar la aparición que duró unos 10 minutos Mirjana escribió el desarrollo del encuentro. He aquí sus palabras escritas textualmente:

—«El rostro de la Virgen durante todo el tiempo de la aparición estaba doloroso y triste. La Virgen me habló de cosas, de las cuales aun no puedo hablar. La Virgen bendijo a todos y los objetos religiosos. La Virgen, en modo particular, tuvo una expresión seria mientras destacaba la bendición sacerdotal. La Virgen pidió oración y ayuno por los sacerdotes. Y dio este mensaje:

—«Queridos hijos: en este tiempo santo de muchas gracias de Dios, y de su amor que me envía a ustedes, yo les pido: que no tengan un corazón de piedra ¡Que el ayuno y la oración sean sus instrumentos para que se acerquen y conozcan a Jesús, Mi Hijo! Síganme, sigan mi ejemplo luminoso, los ayudaré. Estoy con ustedes, les agradezco.»

 
 
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