Apreciados Amigos de la Reina de Paz
¡Sea alabado Jesucristo!

El 12 de mayo pasado —víspera de la Memoria de la Virgen de Fátima— llegamos a Medjugorie coincidiendo con la aparición de la Virgen en la Cruz Azul. Estábamos presente más de cuatro mil peregrinos. La Virgen apareció hacia las 22:00 horas. Apareció muy contenta. Estuvo orando con los brazos extendidos por todos los presentes largo rato. Bendijo todos los objetos religiosos, a todas las personas, especialmente a los enfermos. Y como de costumbre, acogió las peticiones de todos los presentes. Después nos dió este hermoso mensaje: “Queridos hijos: esta noche los invito a todos a vivir mis mensajes. Queridos hijos: no hablen de la paz, sino vivan la paz. No hablen de la oración sino oren. Oren, oren, oren, queridos hijos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

Seguramente, la Virgen estaría recordando su mensaje en Fátima de 1917 antes de la segunda guerra mundial y estaría además, unida espiritualmente a los inumerables peregrinos que en ese momento estaban de vigilia en Fátima. No olvidemos que la Paz es el más urgente mensaje que la Virgen trae al mundo en estos tiempos y quiere que todos trabajemos por ella. Una manera de ayudarla es siendo testimonio de paz en nuestros ambientes y orando por sus intenciones. La Virgen a permanecido por tanto tiempo en Medjugorie para detener los males que en estos tiempos tanto afligen a la humanidad y que son conocidos por todos. Luego, recordemos que Ella nos pide ser testigos de paz y que no descuidemos la oración continua hecha con el corazón.

En Medjugorie está ahora Ivan, que habitualmente da conferencias dos o tres días a la semana a los peregrinos. Y cuando la Virgen lo indica, sube con su grupo de oración a la Cruz Azul o a la Colina para que los peregrinos puedan participar de la Apariciones, los Lunes o Viernes a las 10 de la noche. Vicka está en Roma porque debe ser operada de la columna. Marija está en Milán. Jakov, Mirjana e Ivanka están siempre en Medjugorie. Jelena vive en Roma con su famlia y Mariana en Medjugorie.
En estos momentos hay muchos peregrinos de Estados Unidos, Corea, Italia, Francia, Rumania, Ucrania, México, etc.

El P. Jozo estuvo dictando un retiro para los de habla hispana que terminó el jueves pasado. Por otra parte, siguen los preparativos para el jubileo de las apariciones. Hoy hay una procesión a las 16 horas con todos los peregrinos hacia la Colina de la Aparicones, donde se rezará el rosario completo.

Una gracia especial tuvimos un grupo de sacerdotes el jueves pasado. Día por excelencia de la eucaristía y de los sacerdotes. Iván me había invitado a su casa para la aparición de la Virgen, dos días antes. Me sorprendió, que al llegar a su capilla, solo ví sacerdotes. Eramos unos 21. Mitad de Estados Unidos, mitad de Francia, un coreano y quien les escribe. No habían más personas, salvo Ivan y una traductora. Rezamos dos rosarios juntos y luego vino la aparición a la hora habitual. La Virgen apareció y oró largo rato por quienes eatábamos presentes. Luego nos dió este bello mensaje: “Queridos hijos, también hoy la Madre los invita: ¡Oren!. Oren queridos hijos por las familias. Oren por los jóvenes. Queridos hijos, la Madre orará junto a ustedes. ¡Gracias, queridos hijos, por haber respondido a mi llamado!”

Llama la atención que en un mensaje tan corto, dirigido esencialmente a los sacerdotes presentes, la Virgen haya repetido cuatro veces la frase “queridos hijos”. Lo que demuestra el amor especial que nos tiene. Por otra parte, la Virgen nos hace tomar conciencia que nuestro primer deber como sacerdotes es siempre la oración. Orar por las necesidades más apremientes en nuestra pastoral: las familias y los jóvenes. El mensaje me hace comprender, además, cuan poderosa es ante Dios la oración del sacerdote. Lamentablemente, no siempre nuestro ministerio va acompañado de la oración como debe; seguramente por otras urgencias pastorales a nuestro criterio. Creemos que son más eficaces nuestros planes apostólicos que la misma oración. Y la Virgen, con su mensaje, nos ha hecho ver, una vez más, que la oración en nosotros es siempre lo primero. Que es lo que Ella espera. Específicamente por las familias y los jóvenes.

Yo quisiera invitarles a nombre de la Virgen, a que oren en estos días con nosotros por las familias y los jóvenes; por la salvación y conversión de sus almas. Por las dificultades que confrontan. Confiemos en el poder que la oración, constante y hecha con el corazón, tiene ante Dios.

Les bendice afectuosamente,
P. Francisco Verar

 
 
Imprimir esta pagina