Tercer Domingo – Un corazón maternal

Abramos nuestro corazón para que acoja con alegría al Señor. Estemos gozosos, desbordantes de alegría porque Jesús viene a nosotros, El viene a salvarnos. Desterremos toda desesperanza, renovemos nuestra fe en las promesas del Señor. Sigamos orando y seamos también asiduos en leer la Palabra de Dios.

 
 
Imprimir esta pagina