Oraciones y Consagración al Niño Jesús


Oraciones al Niño Jesús: “
Niño Jesús, Niño Dios, que vienes tan pequeño, tan vulnerable, tan pobre, tan débil por nosotros. Te ofrezco los miedos de mi debilidad, de mi vulnerabilidad, de mi pequeñez, de mi pobreza. Deposito todo lo que soy en tu Corazón Inocente y puro. Sí, me consagro a ti, verdadera belleza. Tú eres Aquel que no sospecha de nadie ni de nada. ¡La inocencia de tu mirada nos salvará! ¡Niño Jesús, que tu inocencia nos salve! (Jean-Marc Hammel, St Broladre) Invocación: “¡Niño Jesús, Rey de amor, confío en tu misericordiosa bondad!”

 
Consagración al Niño Jesús

Oh muy dulce Niño Jesús, que tan liberalmente te entregaste a mí por tu nacimiento, me postro hoy a tus pies, bajo la protección de la Santísima Virgen y de San José y te consagro mi corazón, mi alma y todo mi ser, para que te sirvas de él sin reserva alguna.

Ah, mi Salvador, ¡quisiera tener un corazón más grande para poder amarte más! Por eso me uniré a otros corazones, quiero que haya otros que te amen tanto como yo, que haya otros que te sirvan, que te honren. ¡Que pueda inspirar la devoción a tu adorable infancia a todos los corazones!
Dígnate, o Santo Niño Jesús, hacer experimentar a todos tus fieles la omnipotencia de tu pequeñez, y que tu divina pureza, tu simplicidad y tu inocencia se derramen sobre todos los que te honran. Amén.


Niño Jesús, rey nuestro, postrados ante tu imagen, te suplicamos que mires clementemente nuestros corazones suplicantes y angustiados. Que tu Corazón tan bueno, tan inclinado a la piedad, se apiade y nos conceda la gracia que insistentemente te pedimos.

Líbranos de la tristeza y del desánimo, de todos los males y de las dificultades que nos agobian. Por los méritos de tu santa infancia, dígnate escucharnos y concedernos el consuelo y el auxilio que necesitamos, para que te alabemos con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Santo Niño Jesús, ¡escúchanos!
Santo Niño Jesús, ¡bendícenos!
Santo Niño Jesús, ¡concédenos la gracia!


“Acuérdate, oh Divino Niño Jesús, de la promesa tan dulce que te dignaste hacer tú mismo a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, cuando le dijiste estas palabras tan llenas de consuelo para nuestro corazón triste y agobiado: “Recurre a mi Corazón, y cada vez que quieras obtener una gracia, no dejes de pedirla por los méritos de mi Santa Infancia, ¡siempre la concederé!” Confiado en tu palabra, oh Divino Niño Jesús, tan misericordioso y siempre fiel a tus promesas, vengo a tus pies a exponerte mis penas.

Ayúdame a llevar una vida santa, para llegar a la patria eterna y, por los méritos de tu Encarnación y de tu santa Infancia, oh Divino Niño Jesús, por la intercesión de tu augusta Madre, de los santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, dígnate concederme la gracia que te solicito… Te lo suplico insistentemente, pues bien sabes cuánto la necesito.

No, oh dulce Niño Jesús, sé que no seré desilusionado en mi esperanza. Me refugio en el abrazo de tu ternura, de tu misericordia, y de tu poder, persuadido de que escucharás mi plegaria y que no me alzaré de tus pies sin haber sido consolado y escuchado. Amén

Tomado del boletín de Sor Emmanuel de Diciembre 12,2008

 
 
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