“Ven Señor Jesús”

“Ven Señor Jesús” – es la invitación que repetimos una y otra vez en el tiempo de adviento.  “Ven Señor Jesús”, no tardes, pero realmente ¿queremos que Jesús venga a visitarnos?

La propaganda comercial con su influencia arrasante aprovecha el tiempo de adviento para “vender” la Navidad.  Las tiendas llenas de adornos navideños nos hacen olvidar del Adviento, y la preparación exterior nos hace olvidar de la preparación interior para un encuentro personal con Jesús.  Es como si se tratara de un matrimonio, pero sin preparación, celebrar un cumpleaños con mucha comida, baile, en un salón bien adornado, pero sin cumpleañero.  Una boda sin preparación matrimonial es un teatro, una comedia que pronto se convierte en un drama de largo rodaje; un cumpleaños sin anfitrión es una falta de respeto al cumpleañero.

“Ven Señor Jesús”… quizás ya tienes tu arbolito de Navidad, pesebre… ¿A dónde quieres recibir a Jesús?  Nadie recibe un amigo en una casa ajena.  Recibir a Jesús – nuestro amigo y Salvador como se merece es recibirlo en nuestro corazón.  ¿Ya lo limpiaste por medio del sacramento de la confesión, ya lo adornaste con obras de misericordia y caridad?

Todos los años es la misma invitación: “Ven Señor Jesús”, ¿pero tratamos de mejorar las condiciones para que nuestro huésped se sienta con nosotros más a gusto?

“Ven Señor Jesús, pero ¿cuánto espacio tienes para Jesús? ¿de cuánto tiempo dispones para compartir con Él?  ¿Qué le quieres regalar?

“Ven Señor Jesús” – pero ¿tienes tiempo para compartir con tu esposo(a), con tus hijos, con los niños del ministerio, con otros líderes…?

Jesús está a la puerta.  Tiene la imagen de tu hijo, de los niños de la calle, de uno del barrio.  Tiene imagen de un pobre, enfermo, anciano.  Tiene imagen de un sacerdote.  Tiene imagen de una hostia blanca…

¿Estás listo para recibirlo?

“Ven Señor Jesús”

Padre Andrés Mikawiec

 
 

Imprimir esta pagina