Celebrando las Posadas
En su serie La Navidad en México — Orígenes y Celebraciones, cuenta el Padre José Luis Fernández que la celebración de las“Posadas” o “Novena de Aguinaldos”, como también se le conoce en algunos lugares, se remonta al siglo XVI y sus iniciadores fueron los misioneros dominicos que llegaron a la Nueva España.
Los padres dominicos, al igual que los demás misioneros –franciscanos, agustinos y más tarde los jesuitas– trabajaron intensamente para evangelizar a la población indígena. Uno de los medios que utilizaron para ello fue el de cristianizar las fiestas prehispánicas. Los misioneros introdujeron entre los indios la celebración del nacimiento de Jesucristo en lugar del culto que rendían a Huitzilopochtli, el dios sol. Fue así como establecieron el Novenario a José y María, en memoria del viaje que la Virgen María y San José tuvieron que realizar de Nazaret a Belén, a fin de cumplir con el edicto de César Augusto, que ordenaba el empadronamiento de todos los ciudadanos judíos. Para tal fin se fijó el noveno día antes del nacimiento del Hijo de Dios, esto es el 16 de diciembre como inicio del novenario. Cada día se celebraba consecutivamente una posada, culminando el 24 de diciembre. En algunos lugares, la fecha se ha recorrido un día, es decir, comenzando el 15 de diciembre y terminando el día 23, a fin de dar oportunidad a los participantes de celebrar la Nochebuena en familia.
Desde México, esta costumbre se extendió prácticamente hacia toda Latinoamérica y poco a poco fue adquiriendo características particulares, según el país, aunque el centro de la celebración sigue siendo el mismo. Así, tenemos, por ejemplo, que en algunos lugares la celebración principia en el atrio de la iglesia, llevando en andas las imágenes de la Virgen María y San José. De ahí se dirige en procesión hacia la casa que dará la posada. Asimismo se acostumbra que Santa María y José pernocten donde ahí y al día siguiente se trasladen nuevamente en procesión a la casa donde tendrá lugar la nueva posada. En México, una vez que se ha rezado el Rosario y las letanías, se“pide posada”. Para tal efecto, los participantes se dividen en dos grupos. Uno se queda afuera de la casa con las imágenes de la Virgen y San José, mientras el otro permanece detrás de la puerta. Después se rompe una piñata, cuyo interior ha sido rellenado de frutas, dulces y golosinas para deleite de la gente menuda, mientras que las personas mayores disfrutan del tradicional ponche que consiste en una bebida caliente de frutas.(Al final de este capítulo presentamos los cantos para pedir posada y romper la piñata.)
La piñata apareció en Europa, en el siglo XIII y llegó a México a través de los españoles. Surgió en China y fue llevada a Europa por Marco Polo . Los chinos las utilizaban en la ceremonia de primavera que daba inicio al año nuevo chino y solían representar con ellas figuras de animales. En Europa, comenzaron a usarse durante los domingos de Cuaresma y se hacían a partir de una olla de barro decorada con papel de colores, la cual se rellenaba de dulces.
La piñata y los adornos que la recubrían simbolizaban al mundo y sus engaños. La venda que cubría los ojos de quien la rompería representaba la fe y el palo que usaba para ello, la fortaleza que permite romper con los placeres mundanos. Los dulces que caían al romperse la piñata eran los dones de la Creación que premiaban la fe y la perseverancia.
Los franciscanos llegados a América utilizaron este elemento como auxiliar en la evangelización de los indígenas y le dieron un nuevo sentido a la piñata como símbolo de la fe, la esperanza y la caridad. El nombre de “Novena de Aguinaldos” surgió en 1857, cuando comenzaron a celebrarse las Misas de aguinaldo durante los nueve días de posadas que tenían lugar en los atrios de las iglesias. En la celebración se intercalaban pasajes y escenas de la Navidad y se encendían luces de bengala y cohetes mientras se cantaban villancicos. Con el correr del tiempo, las posadas pasaron de los atrios de las iglesias y patios de conventos a los barrios y vecindarios, transformándose en una celebración familiar.
A continuación proponemos un Novenario de Posadas con un tema de reflexión particular para cada día. El esquema general puede variarse según las costumbres locales al igual que los temas de cada día y las lecturas bíblicas. Estas celebraciones pueden realizarse ya sea en un vecindario, por grupos de oración o comunidades parroquiales. Será necesario contar con un guía que leerá la lectura bíblica y dirigirá la oración. Habrá que tener a la mano una Biblia y un Rosario. Si no se reza el rosario completo, se rezará cuando menos una decena. Asimismo deberá disponerse de un número suficiente de velas para distribuirlas entre cada uno de los invitados. Una vez que se inicie la procesión habrá que encender las candelas. Las letanías se cantarán en procesión, llevando las imágenes de la Virgen María y San José. Llegados al lugar donde se pedirá posada, se cantarán las estrofas que aparecen al final de este texto al igual que las letanías a la Virgen en español y latín.