Tercer Día
Dedicado a los jóvenes
que son la esperanza del mundo

1. Saludo de bienvenida
2. Lectura bíblica (Mateo 3, 1-6)
“Por aquellos días aparece Juan el Bautista, proclamando en el desierto de Judea: «Convertíos
porque ha llegado el Reino de los Cielos.» Este es aquel de quien habla el profeta Isaías
cuando dice: «Voz del que clama en el desierto; preparad
el camino del Señor, enderezad sus sendas.» Tenía Juan
su vestido hecho de pelos de camello, con un cinturón de
cuero a sus lomos, y su comida eran langostas y miel silvestre.
Acudía entonces a él Jerusalén, toda Judea y toda
la región del Jordán, y eran bautizados por él en el río
Jordán, confesando sus pecados.”
3. Reflexión
Juan el Bautista fue consagrado a Dios desde el vientre
de su madre. Desde muy joven se preparó para ser el precursor
Jesús y llevar a los hombres a El. Hoy, nuestros jóvenes muchas veces vagan sin rumbo,
habiendo perdido el sentido de la vida. El egoísmo, el materialismo, el hedonismo y el ateísmo se
han apoderado de tantos de ellos. Cuántas personas jóvenes desperdician su vida y los dones que
Dios les ha dado, sumergidos en las drogas, el alcohol y una vida disipada. ¿Qué hacemos nosotros
para acercarlos a Dios?
4. Oración
Hoy, hermanos, pidámosle a Dios por todos los jóvenes
que son la esperanza del mundo. Que el Señor los proteja a
cada uno de ellos. Que quienes han extraviado el camino,
los que están encadenados a las drogas y al alcohol sean
liberados por Jesús. Que todos los jóvenes reconozcan el
don de mantenerse castos hasta el matrimonio. Que en ellos
renazcan el amor, el ímpetu y la fuerza para trabajar por un
mundo mejor. Que todos nosotros seamos capaces de darles
un testimonio cristiano que los acerque a Dios. Que el Señor
suscite en nuestros jóvenes muchas y buenas vocaciones sacerdotales y religiosas. Que así
sea.
5. Rezo del Santo Rosario
6. Procesión y canto de las letanías
7. Petición de posada
8. Piñata y convivio