La Forma Escolástica de Lectio Divina

Esta es la manera de practicar la Lectio Divina como se desarrolló en la Edad Media, al comienzo del Período Escolástico. En esta época comenzó una tendencia de poner compartimentos a la vida espiritual. Mientras esta tendencia aumentaba, se ponía más énfasis en el análisis racional y menos en la experiencia personal. La forma escolástica divide el proceso en etapas o pasos en un patrón jerárquico. El método escolástico es una buena manera para aprender la Lectio Divina, sea en privado o sea en grupo.

Invocación

Padre, en Tus manos abandono mi vida y todo mi ser, para que me vacíes de todos los pensamientos e imágenes que me separan de Ti, calma mi sed y sacia mi hambre, lléname de Ti. Con humildad te entrego mi intención de consentir Tu Presencia y acción en mi, sáname, transfórmame, hazme de nuevo. Te pido a nombre de tu Hijo Jesús que me des al Espíritu Santo. (Lc. 11,13)

¡Ven Espíritu Santo!

Maestro del silencio de La Palabra y del amor, abre mi mente y mi corazón para escucharte y ahí en el silencio dejarme encontrar, sorprender, seducir, tocar, y guiar por Ti, dime lo que quieres de mi para hacer Tu voluntad y no la mía. Dame el don de la contemplación y la gracia para ver, aceptar y perseverar en este camino y libre de apegos en unión divina. Te pido Virgen Maria que me enseñes a silenciar y contemplar a tu hijo.
Concédeme Señor, descansar en la Trinidad. Amén

Para fortalecer la Práctica

Eln método escolástico de Lectio Divina para oración en comunidad (con un breve compartir al final).

  1. Lectio: (Escuchar la Palabra de Dios o leer la Palabra de Dios)
  2. Meditatio: (Reflexionar en la Palabra de Dios)
  3. Oratio: (Responder a la Palabra de Dios) Oración Afectiva
  4. Contemplatio: (Descansar en la Palabra de Dios) Contemplación

Oración de cierre:

“Padre Todopoderoso, gracias por el regalo de tu Palabra. Permite que nos llevemos esta palabra o frase que nos habló, el pensamiento del que nos hicimos conscientes y la oración que surgió de nuestros corazones, a la actividad del día de hoy como recordatorio de nuestro deseo genuino de consentir a tu presencia y acción en nuestras vidas. Te ofrecemos esta oración a través de Jesucristo, nuestro Señor. Amen.

 
 
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