La Liturgia de las Horas

La Liturgia de las Horas es una liturgia de oraciones para cada día del año, en donde las oraciones son asignadas para momentos particulares de cada día. Los sacerdotes, los seglares y aquellos pertenecientes al Orden Sagrado son alentados a seguir la Liturgia de las Horas. Todas las oraciones, himnos, salmos, y lecturas que componen la Litúrgica de las Horas pueden ser hallados en el Breviario, que es un compendio voluminoso de oraciones utilizado por el clero.

La tradición de la Liturgia de las Horas data de los principios de la Iglesia cuando los monjes y los sacerdotes rezaban cada mañana al amanecer y cada atardecer a la puesta del sol, contando con un salterio, o Libro de Salmos. El Libro de Salmos forma la base de la Liturgia de las Horas. A través de los años, las oraciones, canciones, salmos, y meditaciones fueron agregados al contenido original del salterio.

Al principio, los obispos y los coros escogían el salmo que consideraban apropiado para la ocasión. Diferentes salmos podrían ser más adecuados para la ocasión. Diferentes salmos podrían ser más adecuados para la oración de la mañana o de la noche, o para días particulares de fiesta. En un momento, los monjes trataron de recitar todos los 150 salmos en un día. Cuando esto resultó llevar demasiado tiempo, la recitación fue extendida durante la semana, cada día dividido en horas.

En los años 60, el Concilio Vaticano II revisó y formalizó el sistema de oraciones, y la Liturgia de las Horas llegó a conocerse como el “Oficio Divino”. Actualmente, una vez al año, los católicos pueden obtener un trabajo publicado con la estructura de oraciones formalizada y expuesta - con salmos especiales para fiestas particulares y días de santos - de tal forma a que todos los católicos puedan rezar de la misma manera.

En un solo día, el Oficio Divino consta de Laudes y las Vísperas) las dos horas más importantes) para la mañana y la tarde, Maitines, una oración que puede ser recitada en cualquier punto durante el día; Tercia, Sexta, y Nona, oraciones para la media mañana, el mediodía, y la mitad de la tarde; y Completas, que es la oración de la noche. En las catedrales y monasterios, la Misa se celebra luego de la Tercia (que se reza en la “hora tercera”, o a las 9:00 AM).

La Liturgia de las Horas - Por Fr. David A. Zirilli

La Liturgia de las Horas (también conocida como el Oficio Divino) se destaca como una de las más bellas y antiguas celebraciones litúrgicas de la Iglesia. Se desarrolló en los primeros siglos de nuestra fe en respuesta a la exhortación bíblica de “orar constantemente”. Al abordar este ideal se hizo el esfuerzo para santificar todo el día designando diferentes oraciones para diferentes horas del día. El Papa Pablo VI dijo sobre la Liturgia de las Horas, “que era el complemento necesario para la total alabanza divina que contiene el sacrificio Eucarístico (la Misa), por medio del cual esa alabanza se desborda y cubre todas las horas de la vida diaria.”

En su actual forma, la Liturgia de las Horas comúnmente se celebra en cinco diferentes horas del día. Esos cinco períodos de oración se conocen como:

Mayormente consiste de un núcleo de tres Salmos, una lectura, y varias oraciones, todas ellas apropiadas para la hora del día. Cuando se hace en comunidad, la celebración de la Liturgia de las Horas usualmente incluye varios himnos, así como cantos. Como el Leccionario de la Misa, la Liturgia de las Horas también se celebra en forma de ciclos. Esto significa por ejemplo, la Oración de la Mañana para el lunes de la 32da semana de Tiempo Ordinario consistirá de una serie de salmos pre-determinados, lecturas y oraciones seleccionadas para ese dia en particular. Así en todo el mundo, en ese dia, se celebra la misma liturgia y de hecho, toda la Iglesia unida levanta sus voces en alabanza a Dios “desde el amanecer del sol hasta el ocaso.”

Todo el clero, religiosos y religiosas están obligados por sus votos a celebrar la Liturgia de las Horas cada dia en nombre del pueblo de Dios, a quienes estamos llamados a servir. Pero bajo ningún concepto esta limitado para aquellos que han consagrado su vida. Citando nuevamente al Papa Pablo VI, “la Liturgia ha sido organizada de tal manera que no sólo el clero sino también los laicos pueden participar en ella, ya que es la oración de todo el pueblo de Dios.” Se de muchos, y muchos laicos que son devotos de la Liturgia como parte de sus oraciones diarias.

Sinceramente se la recomiendo a todos, particularmente la Oración de la Mañana y la de la Noche. De hecho, hay un libro titulado “Oraciones Cristianas”, disponible en nuestra Tienda de Libros, que contiene esas dos horas. Que mejor manera de santificar todo el día al Señor. Vale la pena para ampliar su vida espiritual, como dijo San Hipólito en el siglo tercero: “no puedes ser tentado o sentirte perdido si siempre estas consciente de Cristo.”

(Tomado del Boletín de la Iglesia de San Luis)

 
 
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