El Poder de la Oración

La Iglesia Católica cree profundamente en el poder de la oración a fin de establecer y mantener una relación espiritual muy estrecha entre Dios y el hombre en Cristo. Algunos católicos lo llaman “estar en compañía de Dios.” El Catecismo de la Iglesia Católica se refiere a la oración como una relación de alianza. Al igual que con todo lo demás en la Iglesia, la fuente para esta oración es Cristo hecho hombre, que es el acto esencial de amor del Creador.

La revelación, o llamada a la oración, ocurre primero en el Antiguo Testamento y luego es fortificada en el Nuevo Testamento. Asimismo, el estilo y el modo de la oración cambian del Antiguo Testamento al Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento esta colmado de oraciones de lamentación. En el Nuevo Testamento, existen varias oraciones de petición y esperanza en Cristo resucitado. Los católicos tratan de lograr un estado perfecto de oración. Algunos de los elementos de un perfecto estado de oración son la devoción (o creencia profunda), concentración, reconocimiento de la dependencia de Dios, un sentido de gratitud hacia el Todopoderoso, y actitudes de adoración y alabanza. El ejemplo puesto ante ellos es lo que la Iglesia llama la “oración filial” de Jesús - su estado de oración cuando se dirige a su Padre además del ejemplo de su vida y sacrificio. La Iglesia manifiesta que la oración filial, que es caracterizada por la soledad, es el modelo perfecto de oración en el Nuevo Testamento.

Las oraciones de la Iglesia Católica consideradas centrales incluyen las siguientes:

(Tomado del Boletín de la Iglesia de San Luis)

 
 
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