Oración de Abandono y Perdón

Amadísimo Padre, que puedo decirte que Tu de antemano no los sepas? Nada esta oculto para Ti, pues TU eres la Sabiduría misma y conoces todo lo que hay dentro de mi, mejor que yo.

Padre, Tu que eres un Dios comprensivo, un Dios de amor y perdón, Tu que has hecho tanto por mi y que a pesar de mis faltas, continuas bendiciéndome cada día, perdóname todo lo malo que he hecho, dicho o pensado y que no ha sido agradable a Ti.

Enséñame a poner delante de Ti, todos los pecados y faltas que haya cometido y acudir a tu misericordia para encontrar allí refugio seguro de mis males.

Pido tu perdón, Señor, y te suplico me ayudes a cambiar mis actitudes de inconstancia y de infidelidad a Ti. Perdona mi falta de perseverancia al permitir que mis ocupaciones diarias ocupen mayor importancia y espacio del necesario, que yo podría invertirlo en obras de misericordia. Pero sobre todo, Padre, perdona mi falta de amor a Ti y por ende la falta de amor a mi prójimo.

Ayúdame a matar mi otro yo, mi ego, Señor! aumentando mi humildad. Enséñame a perdonar a todo aquel que me haya ofendido, y si fallo Señor, ámalo TU a través de mi. Permíteme continuar viendo el pecado a través de tus ojos y así estar listo a reconocer el mal, y si aun así resbalo y caigo, concédeme la fortaleza para levantarme rápidamente; y a través del arrepentimiento y confesando mi mal proceder, ser merecedor de tu perdón.

Gracias Padre por tu perdón, y ahora, al tenerte dentro de mi corazón, todos mis problemas y dificultades son entregados a tu infinito amor. Tu que eres la fuente de mi bien mayor, permíteme comprender y aceptar las cosas que no puedo cambiar, aceptando así, tu Santa Voluntad.

Permite que cada día, vea las oportunidades grandes y pequeñas de confiar en tu protección, abandonándome en tu amor. Padre eterno, me entrego por completo en tus manos, porque estoy seguro que Tu me sostendrás en cualquier situación. Tu poder es mi escudo y mi fortaleza.

Tu me dices: “A cada día le basta su propio afán”, por tanto vivo el día hoy, amparado bajo tu bondad. Se que estas en mi y conmigo, caminando juntos, por tanto, no tengo por que sentir miedo alguno, ni sentirme solo o vacío, porque Tu me honras y llenas con tu presencia, tu paz y con tu amor. No tengo por que ser débil, pues tu gracia me hace ser fuerte.

A veces me cuesta creer que vayas a responder a mis oraciones, pero tu generosidad, siempre se hace presente con tu tiempo y no con el de mi capricho. Tu estás a cargo de todo momento de mi vida, y al confiar plenamente en Ti, no forzaré los resultados, simplemente por creer que son los mejores.

Aquí estoy Señor, todo tuyo, haz de mi lo que quieras. Gracias y perdón.

 
 
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