El Antiguo Testamento

¿Qué nos enseña nuestra fe sobre el papel que desempeña el Antiguo Testamento? ¿Todavía es válido? ¿Es importante? ¿Debemos leer el Antiguo Testamento, estudiarlo, orar con el? La Iglesia siempre ha respondido a todas estas preguntas con un contundente “si”. A través de los siglos, se han hecho esfuerzos perennes para quitarle importancia y hasta eliminar el Antiguo Testamento de la Biblia. Pero según el Concilio Vaticano II, en su documento titulado “El Mundo de Dios” (Dei Verbum), “el Antiguo Testamento es parte indispensable de las Sagradas Escrituras. Sus libros son divinamente inspirados y retienen su indiscutible valor.”

El Antiguo Testamento ha sido y continua siendo, fuente inagotable de nuestra teología, liturgia y prácticas espirituales. Cuando leemos el Antiguo Testamento, lo hacemos en vista de la crucifixión y resurrección de Cristo, enfocando con más claridad la promesa de Dios a través de la historia para salvarnos y su fidelidad a esas promesas al enviar a su Hijo. Nuestra entendimiento del Nuevo Testamento se ve grandemente enriquecido al comprender de dónde viene nuestra herencia religiosa.

Mas aún, el Antiguo Testamento tiene de por si un permanente valor. Desde los primeros siglos de la fe Cristiana, aún antes de que el Nuevo Testamento fuese escrito, las Escrituras del Antiguo Testamento eran leídas y se rezabadas durante las liturgias. En la era moderna, continuamos con esa antigua tradición. A través de casi todo el Año Litúrgico, la primera lectura en las Misas proviene del Antiguo Testamento, y los salmos son nuestra eterna fuente de himnos y alabanzas. El Antiguo Testamento es además el mayor componente de la Liturgia de las Horas, la oración oficial de la Iglesia, que hacen todos los días religiosos y clérigos.

Así que, teológicamente, litúrgicamente y espiritualmente, el Antiguo Testamento continua teniendo un impacto incalculable en nuestra fe Católica. Les animo a todos a que lo lean, lo estudien y oren con las Escrituras del Antiguo Testamento. Imitar su ejemplo será de gran beneficio para todos.

(Tomado del Boletín de la Iglesia de San Luis)

 
 
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