¿Quién escribió la Biblia?

Por Fr. David A. Zirilli

¿Quién escribió la Biblia? La Iglesia nos enseña que en cierta forma la Biblia no tiene autor. En otro sentido, tiene muchos autores. ¿Cómo puede ser así? El Concilio Vaticano II afirma que Dios es el autor de las Sagradas Escrituras: “Las realidades divinamente reveladas, que contiene y son presentadas en los textos de las Sagradas Escrituras, han sido escritas bajo la inspiración de Espíritu Santo.” El resultado de esto – del que les hablé en parte la semana pasada – es que la Iglesia acepta como sagrados e inspirados en su totalidad los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, y fielmente presenta a cada generación sucesivamente estos textos sagrados llenos de fe y enseñanzas.

Además la Iglesia dice, sin error ni confusión, que la Biblia tiene muchos autores humanos, cada uno inspirado por Dios. “Para componer los libros sagrados, Dios escogió a ciertas personas que hicieron uso de sus propias facultades y poderes, aunque el actuó en ellos y por ellos, era como auténticos autores que se entregan a escribir lo que él quiere y nada mas.”

La Iglesia nos enseña que Dios está presente en la proclamación de la Palabra. La Palabra tiene un lugar prominente en la vida de la Iglesia que en cada liturgia sacramental – sea el bautismo, la unción de los enfermos, el matrimonio y por supuesto la celebración de la Eucaristía – se proclama la Palabra. De hecho, aún en nuestras otras liturgias no-sacramentales, tales como la Liturgia de las Horas, y otras devociones, nunca falta la Palabra. Esta última semana, el Papa Benedicto XVI, reafirma el papel central de las Escrituras, diciendo que la prioridad de la Iglesia de hoy es sustentarse con la Palabra de Dios.

Según de importante es para la Iglesia en si, también es importante para cada uno de sus miembros. Esta Palabra, a través de la cual Dios se nos revela, debe tener un lugar especial en nuestra vida espiritual. Considere hacer de la inspirada Palabra de Dios una parte importante de su devoción diaria. Les sugiero que, en este año dedicado al Apóstol San Pablo, que tengamos por meta leer sus epístolas. Pero cualquiera que sea nuestra devoción, no permitamos que las Escrituras estén ausentes de nuestra vida. Como San Jerónimo sabiamente dijo: “La ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo.”

(Tomado del Boletín de la Iglesia de San Luis)

 
 
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