Reflexiones sobre el discurso del Papa sobre la Fe y la razón

La violenta reacción pone de manifiesto que el Papa tiene razón.
Padre Jordi Rivero, 19 Sept. 2006

Ver también: Ignatius Press

La importancia de armonizar la fe y la razón fue el tema central del discurso papal en la universidad de Ratisbona que tanto revuelo ha causado. S.S. Benedicto XVI enfrentó dos males que amenazan nuestra existencia:

  1. El uso de la religión para justificar la violencia.
  2. El desprecio hacia Dios y la religión (1).

Ambos males constituyen una grave ofensa contra Dios, el hombre y la razón. La reacción violenta de los musulmanes pone de manifiesto el primer mal y por lo tanto da la razón al Papa. Por otra parte, el segundo mal ha llevado a la decadencia moral del occidente que nos ha dejado sin la fuerza interior necesaria para enfrentar la grave amenaza del Islam.

El Papa impartió una enseñanza de suma importancia para entender la crisis actual. Es importante que leamos el texto completo del discurso del Papa (12 IX, 2006) y no nos dejemos manipular por las versiones sensacionalistas de la prensa que solo presenta unas citas fuera de contexto. No fue un ataque al Islam ni a occidente sino una crítica profundamente razonada y pensamientos sabios que invitan al diálogo. Había que decirlo. Al cáncer espiritual, como al cáncer del cuerpo, no se le quiere enfrentar, pero si no se hace nos mata. ¿Tendremos los cristianos el valor de enfrentar la realidad como verdaderos seguidores de Cristo?

Para el cristiano la fe requiere el uso de la razón. Cada cual debe esforzarse por conocer cada vez mas las razones de su fe. Una persona me ha dicho: "Creo que el discurso del Papa es demasiado denso y teológico para que lo entiendan mentes vagas". Es cierto. Sin embargo, esto no parece ser impedimento para que esas mentes vagas den su opinión sobre lo que no entienden.

Trágicamente, la des-cristianización del occidente ha dado lugar a la decadencia. Pocos se esfuerzan por estudiar su fe. Mientras tanto aumenta la invasión de ideologías no cristianas. Muchos cristianos no comprenden cual es la diferencia entre las religiones mas allá de los aspectos culturales mas visibles. Por eso el Papa advierte sobre el relativismo, el pensar que no se puede comprender la verdad esencial y por consecuencia todo es igualmente válido. El Papa defiende la importancia de esforzarse en busca de la verdad porque cree que el hombre es capaz de acercarse a ella. La verdad y el error tienen consecuencias. El Papa nos exhorta a pensar y asumir responsabilidad.

El Papa explica la convicción cristiana de que Dios y la razón son inseparables. Esta convicción no es el resultado de una influencia cultural sino que es algo intrínsicamente verdadero. El Papa critica el esfuerzo de algunos cristianos por separar la razón de la fe. Según el Papa:"No actuar razonablemente es contrario a la naturaleza de Dios". El cristianismo es ciertamente exigente y busca la elevación de la naturaleza a la participación de la vida divina, pero se mantiene en armonía con lo racional de manera que podemos entender que lleva al bien del hombre. Pero no es así en el Islam. El Papa da a entender que en el Islam la voluntad de Dios no esta vinculada a la razón. Hay una separación entre fe y razón. Sin enfrentar esta dificultad no sería posible un diálogo racional entre las religiones. Todo quedaría en palabras amenas pero sin llegar a la raíz del conflicto.

Si la fe se separa de la razón se corre el peligro de llegar a justificar la matanza de "infieles" o la falta de libertad religiosa. Tan solo porque nos dicen que Dios manda tales cosas. Los musulmanes con frecuencia exigen libertades en el extranjero que ellos mismos niegan en casa, de manera que hay una medida de justicia para los musulmanes y otra para los "infieles". Cuando sienten que se ha "ofendido" al Islam amenazan con el jihad o guerra "santa". Ciertamente hay cristianos que han actuado de modos similar. Son errores que se deben superar.

Hay quienes quieren hacer ver que en todas las religiones por igual hay elementos que se podrían utilizar para justificar la violencia. Eso es solo parcialmente cierto. Han existido interpretaciones erróneas en todas las religiones. Siempre hay quienes no viven según la fe que profesan. Por eso el Papa dedicó la mayoría de su conferencia a una crítica dirigida hacia los errores y peligros que distorsionan el cristianismo. Pero el cristianismo claramente enseña el camino del amor y la paz.

La libertad para dialogar es necesaria para clarificar el entendimiento. Lamentablemente hay quienes consideran el dialogo honesto como una ofensa. El Papa no es un diplomático que se encierra en lo que es "políticamente correcto" y dice solo cosas halagadoras para evitarse controversias y enemistades. Se necesita en algún momento enfrenar los temas difíciles. Ese lugar es la academia. En su libro "Verdad y Tolerancia" el Papa (Cardenal Ratzinger) hace una importante pregunta: ¿Se puede conocer la verdad? Si conocemos la verdad, ¿debemos esconderla en nombre de la tolerancia?, ¿Acaso no se puede conocer la verdad, explicarla y al mismo tiempo respetar la libertad de quienes no la aceptan?.

Han acusado al Papa de "ofender" o "faltar el respeto" a Dios y al Islam. En realidad el Papa siempre ha manifestado respeto hacia los creyentes en todas las religiones. El Papa defiende la libertad de conciencia y de religión de todos. El Papa ha expresado su pesar por la forma en que han interpretado su conferencia y a reiterado que no fue su intensión ofender. Pero respetar a los creyentes del Islam no significa claudicar de la fe cristiana. Hay que reconocer que mientras ambas religiones están de acuerdo en algunas verdades, también sostienen creencias irreconciliables. Ambas no pueden ser verdad. Un diálogo honesto requiere que ambas partes expongan sus argumentos y sus objeciones siempre respetando la dignidad de las personas. En una de las protestas contra el Papa, el poderoso clérigo Ahmad Khatami le dijo a unos estudiantes de teología en Irán: El "Papa debe caer de rodillas frente a un clérigo musulmán y tratar de entender el Islam". También han quemado efigies del Papa y lo han amenazado de muerte. No es la primera vez. Los musulmanes trataron de matar a Juan Pablo II varias veces: En el famoso atentado del 13 de Mayo en la Plaza de San Pedro; Durante su visita a Filipinas. En esa ocasión la bomba preparada por Al Qaeda explotó antes que la pudiesen acercarse al Papa. ¿No son estas trágicas muestras de ofensa contra la religión? ¿Es que todo es permisible en nombre de Alá? ¿Quien pide perdón?

Antes estábamos tranquilos si vivíamos en países tradicionalmente cristianos. Pero ya no. Es hora de despertar. El Papa está amenazado a muerte y con el todos los cristianos. Los cristianos deberíamos tener una respuesta proporcional, aunque, claro está, no con la misma moneda. Mas bien hay que responder al mal con el bien. En vez de consignas de odio y muerte, los cristianos debemos vivir y manifestar con todo el corazón los valores del Evangelio. Los valores cristianos ennoblecen la dignidad del hombre: El respeto a toda vida humana, la libertad religiosa, la misericordia con los que nos han injuriado, el amor que lleva a la paz.

El occidente cae en decadencia cuando olvida su raíces cristianas. Recordemos como el pueblo de Israel en el A.T. caía en manos de los enemigos cuando se apartaba de Dios. Ellos solo se recuperaban cuando reconocían que la raíz de sus males estaba en su infidelidad hacia Dios. Tenemos el deber sagrado de reconocer nuestro pecado de apatía. Nos ha seducido el mundo. Hemos sido infieles hacia Dios. Solo si nos arrepentimos de corazón le permitimos al Señor guiarnos y protegernos. ¿Tendremos la humildad necesaria? Si somos de Cristo debemos manifestar públicamente nuestra fe y amor a El y a su Iglesia, sin temor a exhibir la cruz y la imagen de la Virgen María. No para imponerlo sobre otros sino porque el amor que no se expresa y se vive se muere. Pero, ¿Que ocurre? ¿Es que no tenemos fe o es que nos paraliza el miedo?

Esta crisis es una oportunidad para tomarnos en serio nuestra fe, renunciar a la facilonería de nuestra cultura, a la mentalidad materialista que nos roba nuestra capacidad de buscar la verdad y el mayor bien. Los gobiernos y los medios de comunicación son parte de la decadencia. Debemos orar por ellos y trabajar dentro de ellos como verdaderos católicos para recuperarlos (por eso escribo). Pero no podemos esperar por ellos. Hace falta la conversión personal del corazón que nos lleve a regresar a la fe dentro de la Iglesia. Una fe adulta, fruto del estudio perseverante. Esto implica un esfuerzo, una disciplina que general se ha perdido, un deseo de obedecer la verdad encontrada en Jesucristo. Quien no se niegue a si mismo y siga a Cristo no podrá sostenerse. Los tiempos difíciles requieren de grandes santos y mártires. Solo con el sacrificio heroico por amor a Cristo podremos ayudar al avance de Su reino. Todos los papas de este siglo han sido testimonio de ello. S.S. Benedicto XVI nos da un gran ejemplo con sus enseñanzas y su vida.

El Papa presentó una enseñanza académica y como tal requiere un cuidadoso estudio. El Papa citó al emperador bizantino Manuel II Paleólogo, del siglo XIV, cuyo imperio, por cierto, sufría el asedio de la invasión musulmana. Una serena lectura del texto demuestra que el Papa no se apropia de todo el pensamiento del emperador sino que se interesa en en su crítica del uso de la violencia en nombre de Dios. La reacción contra el Papa solo demuestra que dijo la verdad. Ignorar al Papa o al peligro actual sería nuestra propia ruina.

Para enviar un mensaje de apoyo al Santo Padre: benedictxvi@vatican.va.

Padre Samir Khalil Samir, sj, experto en islám:

"La crítica musulmana contra las declaraciones del Papa aumenta, pero nadie en realidad ha leído toda su enseñanza. Benedicto XVI critica la violencia y propone una alternativa razonable que puede llevar a una era de oro".

"Todos los ataques hasta ahora están basados en un unas pocas citas tomadas libremente por agencias de noticias occidentales sobre lo que el Papa dijo sobre el Islam, que fue solo diez por ciento de su discurso. Pero el diez por ciento debe ser entendido frente al texto completo". [Es de notar que las protestas se producen antes que el texto alemán fuera traducido a ninguna lengua oriental].

El Papa consistentemente ha demostrado su respeto a los musulmanes. Al mismo tiempo no niega que han habido errores de ambos lados y esto es necesario reconocerlo.
Por ejemplo, en el encuentro con representantes de comunidades musulmanas en Colonia, el 20 de agosto de 2005, el Papa dijo: «Las lecciones del pasado tienen que servirnos para evitar que se repitan los mismos errores. Queremos buscar los caminos de la reconciliación y aprender a vivir respetando la identidad del otro».


 
 

Declaración del cardenal Bertone ante las reacciones islámicas 16 Sept. Texto completo

El Papa Benedicto XVI "lamenta profundamente que ciertos pasajes de su discurso puedan haber parecido ofensivos a la sensibilidad de los creyentes musulmanes".

El Papa citó a un emperador bizantino Manuel II Paleólogo, del siglo XIV pero no tenía la intención de "hacer suya esa opinión de ninguna manera". La intención del Papa fue "un claro y radical rechazo a la motivación religiosa para la violencia, sea cual sea su procedencia"

Las palabras del Papa fueron "interpretadas en una forma que no corresponde a sus intenciones". Lejos de denigrar la fe de los musulmanes, el Papa había explícitamente advertido en ese mismo discurso sobre "el desprecio hacia Dios y el cinismo que considera el ridiculizar lo sagrado como una expresión de libertad".
El Papa hizo referencia a la enseñanza del Vaticano II sobre el Islam: Nostra Aetate n.3

 
 

Declaración del Vaticano sobre discurso del Papa 15 Sep 2006 (VIS).

El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, S.I., realizó ayer por la tarde la siguiente declaración a propósito de la interpretación de algunas partes del discurso del Santo Padre en la Universidad de Ratisbona, el pasado 12 de septiembre:

"A propósito de las reacciones de algunos representantes musulmanes acerca de ciertos pasajes del discurso del Santo Padre en la Universidad de Ratisbona, es oportuno notar que -como se desprende de una atenta lectura del texto- lo que interesa al Santo Padre es un rechazo claro y radical de la motivación religiosa de la violencia".

"Desde luego, no era intención del Santo Padre llevar a cabo un estudio profundo sobre la jihad y sobre el pensamiento musulmán en ese sentido, y tanto menos ofender la sensibilidad de los creyentes musulmanes".

"Al contrario, en los discursos del Santo Padre aparece con claridad la advertencia, dirigida a la cultura occidental, de que se evite "el desprecio de Dios y el cinismo que considera la irrisión de lo sagrado un derecho de la libertad", la justa consideración de la dimensión religiosa es efectivamente una premisa esencial para un diálogo fructuoso con las grandes culturas y religiones del mundo. Así, en las conclusiones del discurso en la Universidad de Ratisbona, Benedicto XVI afirmó: "Las culturas profundamente religiosas del mundo ven en la exclusión de lo divino de la universalidad de la razón un ataque a sus convicciones más arraigadas. Una razón que frente a lo divino es sorda y relega la religión al ámbito de una cultura de segundo grado es incapaz de insertarse en el diálogo de las culturas".

"Por lo tanto, queda clara la voluntad del Santo Padre de cultivar una actitud de respeto y diálogo hacia las otras religiones y culturas, evidentemente también hacia el Islam".

OP/PAPA:UNIVERSIDAD RATISBONA/LOMBARDI VIS 060915 (320)

 
 
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