Entrevista con el Cardenal Joachim Misner
Arzobispo de Colonia

11.05.05 La Razón

El cardenal Joachim Meisner, arzobispo de Colonia, nació en Breslau-Lissau en 1933, año que el dictador Adolf Hitler llegó al poder en Alemania. Estudió en el seminario de Magdeburgo (entonces República Democrática de Alemania) y en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma. Ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1962. Trabajó pastoralmente en Heiligenstadt, Erfürt; rector en Caritasverband; consejero espiritual de Caritas, de 1963 a 1975. Fue elegido obispo titular de Viba el 17 de marzo de 1975. Creado cardenal el 2 de febrero de 1983 por Juan Pablo II. Es el encargado de organizar el próximo mes de agosto la Jornada Mundial de la Juventud, que contará con la presencia del Papa Benedicto XVI. El arzobispo de Colonia habló con LA RAZÓN sobre estas jornadas y sobre el nuevo Papa, al que el cardenal conoce desde hace 35 años.

- Eminencia, durante la ronda de felicitaciones al nuevo Papa, usted intentó invitar a Benedicto XVI a Colonia, pero estaba tan emocionado que no pudo decir nada. ¿Me puede explicar que es lo que ocurrió exactamente?

- Yo fui el primer cardenal alemán que prometió fidelidad al Papa. Quería decirle: "Santo Padre, bienvenido a Colonia", pero estaba tan emocionado que no pude decir nada. Entonces, el Santo Padre me dijo: "Vengo a Colonia y me alegro de ir a Colonia". No necesité invitarlo. Se invitó él. Y lo encuentro correcto, porque es su Jornada Mundial de la Juventud, no la mía.

- ¿Y es verdad que usted estaba tan emocionado que lloró?

- Por supuesto. Conozco al Papa desde hace 35 años y somos amigos. Cuando vi que con 78 años, a una edad en la que otros están jubilados, él debía hacerse cargo de una misión tan grande y lo hacía con tanto encanto e inteligencia, me emocioné interiormente y las lágrimas surgieron. Soy un hombre y no un aparato. Y un hombre con corazón puede llorar.

- ¿Es cierto que el cardenal Ratzinger logró en el Cónclave un gran consenso y que obtuvo más de 100 votos?

- No lo sé (sonríe).

- Algunos especularon que, al principio del Cónclave, los cardenales alemanes y los estadounidenses estaban en contra de la elección de Ratzinger como nuevo Papa. ¿Es cierto?

- Tampoco lo sé (vuelve a sonreír).

- ¿Cómo es Benedicto XVI en la vida privada?

- Es inteligente como doce profesores y piadoso como un niño de primera comunión.

- Usted ha definido a Benedicto XVI como "el Mozart de la Teología". ¿Me podría explicar a qué se refiere?

- Significa que el Santo Padre es entre los teólogos como Mozart entre los músicos. Su teología es verdadera y es bonita. Es como la música de Mozart.

- Mozart es también el músico preferido del Papa...

- Sí, es su preferido.

- Pero el cardenal Ratzinger tuvo en el pasado muchos enfrentamientos con otros teólogos, por ejemplo con el teólogo Hans Küng...

- Küng ha dicho cosas como teólogo católico que no son católicas. Atacó al Papa. Y el cardenal Ratzinger le aconsejó y le dio argumentos teológicos en contra. Y el Santo Padre debe seguir haciéndolo. Pero para nuestra Iglesia, el "caso Küng" ya está cerrado. Hay gente que confunde sus propios pajaritos con el Espíritu Santo, y esto es el caso de Küng.

- ¿Cree que puede producirse una reconciliación durante el Pontificado de Benedicto XVI?

- ¿Una reconciliación? No lo sé. Lo espero. Pero Küng se ha convertido en una figura muy marginal.

- Este verano acudirá el Papa Benedicto XVI a Colonia para participar en la XX Jornada Mundial de la Juventud. ¿Tienen ya perfilado el programa que se va a seguir durante esos días?

- El Santo Padre viene a Colonia porque su antecesor invitó a los jóvenes a participar en Colonia en la XX Jornada Mundial de la Juventud. Esta jornada no es un acto de la Iglesia en Alemania, sino que es un acto del Papa. Es su Jornada Mundial de la Juventud. Este año se celebran bajo un tema concreto: la adoración de los Tres Reyes Magos a Jesús Cristo.

- ¿Cómo marchan los preparativos?

- Está casi todo listo. Los que están colaborando se encontraban en esta ocasión en una situación muy difícil. No sabíamos lo que pasaría con el Papa enfermo. ¿Qué programa le podíamos ofrecer? Un gran programa, después un programa pequeño, después un programa más pequeño. Ahora podemos volver al programa grande original.

- ¿Y cuántos jóvenes esperan que vengan este verano a Colonia?

- Siempre hemos estimado que unos 800.000. Pero creo que ahora, como vamos a contar con dos Papas –uno en el cielo y otro en la tierra–, seguro que vendrán un millón de jóvenes. Juan Pablo II fue el que invitó a los jóvenes a la Jornada Mundial de la Juventud. Al entierro del Pontífice acudieron a Roma cerca de cuatro millones de personas, muchos de ellos jóvenes. Y en el "Habemus Papam", el 80 por ciento eran jóvenes. Estoy convencido de que podremos contar con un millón de jóvenes. El cardenal Rouco me ha dicho que de España vendrán muchos, porque España no está lejos de Colonia.

 
 
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