Juan Pablo II y su asesino
Solemos contemplar las imágenes de aquella visita del Papa a Alí Agcá en la cárcel de Rebibbia como prueba de la rendición del segundo ante el amor y el perdón del primero; pero don Stanislao nos aparta un poco de esa impresión un tanto idílica. Agcá era un asesino profesional que sabía muy bien lo que hacía, y cuando apuntó y disparó no le cabía duda de que el Papa moriría. De hecho, su primera pregunta cuando éste fue a visitarle fue: "¿Por qué no está usted muerto?".
Agcá no encontraba explicación racional al hecho de que su víctima siguiera viviendo; es más, estaba angustiado, obsesionado por la existencia de fuerzas poderosas que lo superaban, que él no conocía y que habían impedido que las cosas siguieran su curso. Ahora podían vengarse de él. "La diosa de Fátima", como él decía.
El criminal quería hablar con el Papa, sí, pero sólo para sonsacarle sobre esas "fuerzas" que le atemorizaban. Nunca jamás le pidió perdón. Cinco veces en cuatro páginas don Stanislao repite, con dolor e indignación, que Agcá jamás pidió perdón a Juan Pablo II.
UNA VIDA CON KAROL. por STANISLAO DZIWISZ La Esfera de los Libros (Madrid), 2007, 248 páginas.