Último mensaje del Papa:
"Que la humanidad comprenda la Divina Misericordia"

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 3 abril 2005 (ZENIT.org).- Ante la sorpresa de las 130.000 personas que había participado en la misa de sufragio por Juan Pablo II, el arzobispo Leonardo Sandri leyó un mensaje que Juan Pablo II había pedido expresamente leer en este Domingo de la Divina Misericordia.

El prelado argentino, sustituto de la Secretaría de Estado, leyó el texto "con mucho honor y mucha nostalgia", "por explícita indicación" del Santo Padre, como él mismo confesó al comenzar la lectura.

"A la humanidad, que en ocasiones parece como perdida y dominada por el poder del mal, del egoísmo y del miedo, el Señor resucitado le ofrece como don su amor que perdona, reconcilia y vuelve abril el espíritu a la esperanza", afirmaba el Papa en su mensaje póstumo. "El amor convierte los corazones y da la paz. ¡Cuánta necesidad tiene el mundo de comprender y acoger la Divina Misericordia!", añadía Juan Pablo II en su mensaje.

El Papa Karol Wojtyla proclamó la fiesta de la Divina Misericordia para la Iglesia universal al canonizar a la religiosa y mística polaca Faustina Kowalska (1905-1938), el 30 de abril de 2000.

"Señor, que con la muerte y la resurrección revelas el amor del Padre, nosotros creemos en ti y con confianza te repetimos hoy: Jesús, confío en ti, ten misericordia de nosotros y del mundo entero", imploraba el pontífice antes de morir en el texto escrito para ser leído en el marco de la oración mariana pascual del "Regina Caeli".

El Papa Juan Pablo II, antes de entrar en estado de inconciencia, logró dictar a su Secretario personal la elocuente frase: “soy feliz, sedlo también vosotros”.

El Papa, según señaló este sábado el diario “Il Secolo XIX”, pronunció las conmovedoras palabras a al Arzobispo Stalisnao Dizwisz. El mensaje “soy feliz, sedlo también vosotros”, fue dirigido especialmente a los sacerdotes y las religiosas –la mayoría de ellos polacos- que lo han atendido en los últimos tiempos.

La frase, sin embargo, según el diario, es un “testamento” para todos los fieles del mundo.

 
 
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