Violación e incesto: los “casos difíciles”
Los investigadores David C. Reardon, Julie Makimaa y Amy Sobie, estudiaron durante nueve años los casos de embarazos que resultaron de una violación sexual.

Como parte de su investigación, los autores se sirvieron del testimonio de 192 mujeres que quedaron embarazadas debido a la violación o al incesto, así como de 55 niños concebidos como consecuencia de una agresión sexual. A continuación mostramos algunos extractos de su libro Victims and Victors (“Víctimas y vencedores”). En realidad, el embarazo como consecuencia de una agresión sexual es una contraindicación para el aborto. El médico que trata a una víctima de agresión sexual no debe recomendarle abortar, debido, precisamente, a la naturaleza traumática del embarazo. Los testimonios que se citan en este libro confirman que la ayuda que debe ofrecerse tanto a la madre como a la criatura, debe preservar la vida, no perpetuar la violencia.
Esta investigación demuestra que después de un aborto, es normal que las mujeres experimenten culpa, depresión, sentimientos de estar “manchada”, resentimiento hacia los hombres, así como una baja autoestima. Estos sentimientos son también característicos de las mujeres que sufren una violación. El aborto sólo añade y acentúa los sentimientos traumáticos relacionados con la agresión sexual. En vez de aliviar la carga psicológica, el aborto la acrecienta. Kathleen DeZeeuw, cuyo hijo Patrick es resultado de una violación cuando ella tenía 16 años, escribe: “Después de haber sufrido una violación, y después de haber criado al hijo fruto de esa violación, personalmente me siento agredida e insultada cada vez que oigo los argumentos favorables a la legalización del aborto para los casos de violación e incesto. Siento que estamos siendo usadas por los partidarios del aborto sin que siquiera se nos haya pedido nuestra opinión.”
En el caso de los embarazos como consecuencia de un incesto, la oposición al aborto es, incluso, más fuerte. Los estudios muestran que las víctimas de incesto raramente están de acuerdo con que les practiquen el aborto. En vez de ver el embarazo como no deseado, es más probable que la víctima de incesto lo vea como la forma de salir de la relación incestuosa, ya que el nacimiento del niño sacaría a la luz tal comportamiento sexual. Por ejemplo, Edith Young, víctima de incesto cuando tenía 12 años de edad, escribió 25 años después de abortar a su niño: “El aborto, que debía ‘ser lo mejor para mí’, no lo ha sido. Hasta donde yo sé, el aborto solamente salvó su reputación [la de mis padres]’, ‘resolvió sus problemas’ y les permitió continuar sus vidas alegremente.’ ”
Fuente: David C. Reardon, Julie Makimaa y Amy Sobie. Victims and Victors. Acorn Books, Springfield, Il 2000. Págs. 15-17. Para obtener más información (en inglés) visite el sitio www.afterabortion.org.
Más información en:
www.vidahumana.org/vidafam/aborto/violacion_index.html