Obispo pide a votantes católicos que
"salven a nuestros hijos"
Autor: Obispo Robert Hermann, Administrador Arquidiocesano, Arquidiócesis de St. Louis, EEUU.
Pensé que ya sabían: Salven a nuestros hijos
¡Salven a nuestros hijos! Más que de ninguna otra cosa, esta elección se trata o de salvar o de matar a nuestros hijos. Este asunto, la vida, es el principal de todos los que afrontamos en estas elecciones que se acercan. Todos los demás asuntos, incluida la economía, quedan relegados a segundo lugar; primero es la vida.
¡Salven a nuestros hijos! Muchos en Alemania apoyaban a Hitler por razones de la economía a pesar de que, mientras se implementaban sus programas, dio muerte a millones de judíos. Terminó acabando con la economía así como con el país. ¿En qué nos diferenciaremos si votamos por candidatos proaborto? ¿Cómo podemos efectuar cambios en nuestra situación política y legal para proteger a bebés inocentes y apoyar una cultura de la vida?
¡Salven a nuestros hijos! Cuando hablo con algunos de los así llamados católicos, me sobresalto al saber que están listos para votar por un candidato proaborto bajo cualquier circunstancia. Se me hace difícil entenderlo. Hemos oído la palabra “aborto” tan a menudo que quizás ya no asociemos el aborto procurado con matar niños, y sin embargo eso es lo que es. El propio término puede ser confuso. El diccionario nos dice que viene de una palabra del latín que significa “desaparecer o pérdida”.
A veces el aborto sucede por causas naturales. Por eso esta palabra, aborto, para algunas personas aparentemente no tiene la connotación de destrucción de niños. Cuando un agente humano induce un aborto, ese agente le está quitando la vida a uno de nuestros hijos.
¡Salven a nuestros hijos! ¿Cómo puede un así llamado buen católico votar por un candidato que apoya leyes que permiten quitar la vida a niños inocentes, si hay alternativas? Si hubiera dos candidatos que apoyan el aborto, pero no en igual medida, tendríamos la obligación de votar por el candidato menos maligno.
¡Salven a nuestros hijos! ¿Cómo puede un así llamado buen católico votar por un candidato que apoya leyes que justifican matar a un niño que ha sobrevivido un intento de aborto? ¿Cómo puede tal católico recibir la Sagrada Eucaristía?
"En el capítulo 10 de la primera carta a los Corintios, San Pablo dice: “La copa de bendición que bendecimos ¿no es comunión con la sangre de Cristo? El pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?... No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios; no podéis compartir la mesa del Señor y la mesa de los demonios.”
¡Salven a nuestros hijos! ¿Se han endurecido tanto algunos de nuestros así llamados buenos católicos contra el Evangelio de la Vida que creen que hay otros asuntos que son de mayor importancia que el Evangelio de la Vida? ¿Han puesto algunos de nuestros así llamados buenos católicos la política por delante del Quinto Mandamiento, en el que Dios nos ordena: “No matarás”? ¿Creerán de veras algunos de nuestros así llamados buenos católicos, que van a misa el domingo y reciben la Sagrada Eucaristía, que al votar por un candidato proaborto, cuando hay una clara alternativa y por lo tanto no existe razón justificable para hacerlo, no están realmente votando por la exterminación de niños? ¡Estas elecciones no tratan de otra cosa que la de salvar a nuestros hijos!
¡Salven a nuestros hijos! No dudo que haya algunos así llamados buenos católicos que al leer este artículo ya están bastante enfadados. Pregunto: “¿Por qué están enfadados?” Si hacemos lo bueno, nuestra conciencia está en paz. Si hacemos lo malo, entonces nuestra conciencia nos molesta. Espero que este artículo lleve a algunos de nuestros así llamados buenos católicos a estudiar el Catecismo de la Iglesia Católica.
¡Salven a nuestros hijos! Puede ser que a muchos de nuestros así llamados buenos católicos se les haya endurecido el corazón frente al verdadero significado del aborto procurado, que ya no pueden comprender que ello involucra la destrucción de nuestros hijos. "¡Ojalá escuchéis hoy su voz, no endurezcáis el corazón!"
¡Salven a nuestros hijos! El apoyar el aborto procurado no es el peor de los pecados en el mundo. Un pecado mayor es el negarse a arrepentirse de tan serio crimen o el negar que el aborto trata de la eliminación de un niño inocente.
¡Salven a nuestros hijos! He hecho uso de esta terminología una y otra vez para penetrar las defensas de los que en el pasado puedan haber colocado intereses personales, económicos o políticos por encima de salvar a nuestros hijos. El derecho a la vida es el derecho fundamental, y es un privilegio el defender este derecho en nombre de los más vulnerables, y merece hasta dar la vida por ello. Los policías y los bomberos siempre arriesgan su vida para salvar vidas humanas. ¿Por qué no arriesgar nuestra propia reputación por salvar a nuestros niños?
¡Salven a nuestros hijos! Ya pueden observar que no creo que esta columna por sí sola vaya a cambiar corazones. El aborto es objetivamente pecado mortal, y para poder dominar serias conductas de pecado hace falta la gracia. Si todavía sigue leyendo, puedo sugerirle que se una a mí y a muchos otros en rezar el rosario diariamente por la vida, desde ahora hasta el día de las elecciones. ¿Por qué no rezar el rosario en familia todas las noches entre hoy y las elecciones generales? El rosario hizo caer la Cortina de Hierro. Nos puede ayudar a cambiar la cultura de la muerte por una cultura de la vida.
Salven a nuestros así llamados buenos católicos que hacen caso omiso a los principios morales católicos cuando éstos son aplicados a la vida política. Recen el rosario familiar todos los días. Récenlo por los así llamados buenos católicos que necesitan recibir amor y caridad. Oren por los así llamados buenos católicos que hacen caso omiso de las serias enseñanzas católicas y sin embargo siguen recibiendo la Sagrada Comunión. Ámenlos mediante el rezo del rosario en familia por ellos. No debatan con ellos. Intercedan por ellos. Es mejor orar por ellos que pelear con ellos.
Salven a nuestros hijos y a nuestros así llamados buenos católicos que han abandonado las enseñanzas de la Iglesia a favor de ganancias personales. Recen el rosario. Récenlo todos los días. Reúnan a toda la familia para rezarlo diariamente. La oración es más poderosa que los constantes argumentos. Pasen esta información a otras familias. Al rezar el rosario, el voto de los niños cuenta tanto como el de los adultos. A veces rezan con corazones más puros que nosotros. Si estás harto de las noticias televisivas, apaga el televisor y enciende la Internet de la oración. Lo que oímos en oración nos deja en paz. Cuando oramos por nuestro país y por nuestros compatriotas, nos llenamos de paz. San Pablo nos dice que nuestra guerra no es contra la carne y la sangre, sino contra los poderes y principados y los espíritus de la oscuridad.
La oración es nuestra protección. Que sea también protección para nuestro país. Si quieres enfadar a Satanás, reza el rosario por la Vida. Pide que nuestra nación escoja líderes que digan “no”a la cultura de la muerte y “sí” a la cultura de la vida. ¡Salven a nuestros hijos! ¡Recen el rosario!
Nota: Esta guía para los católicos fue publicada en inglés en el St. Louis Review, octubre 10 del 2008. Está en el website de Priests for Life: www.priestsforlife.org/magisterium/bishops/hermann-save-children.htm , de donde se tomó y se tradujo.