“Muerte Cerebral”

Por el Dr. Paul A. Byrne, médico; Profesor de Pediatría, Universidad Médica de Ohio; Escritor

Si la “muerte cerebral” y la muerte fueran idénticas, no sería necesario el término “muerte cerebral”.
Todo el mundo sabe que el cuerpo, los restos que se observan en la funeraria, está muerto. Compare ese cuerpo con el paciente que está en una unidad de cuidados intensivos que ha sido declarado muerto cerebralmente pero quien tiene el apoyo de un ventilador (*ver nota)..

El corazón está latiendo; la presión sanguínea y la temperatura están siendo registradas; el color es normal; si se golpea la rodilla, la pierna salta; y muchos órganos y sistemas internos están funcionando.

En el pasado, el médico tomaba todo el tiempo que fuera necesario para determinar la muerte, porque no quería tratar al vivo como si estuviera muerto. Hoy, sin embargo, la muerte se declara por razones que no se ralacionan con el bienestar del paciente tales como transplante de órganos, control de gastos, y la propagación del movimiento eutanásico. ¿Cómo ocurrió este cambio y por qué?

Antes del año 1968 el término “muerte cerebral” no existía. Un médico declaraba la muerte cuando cesaba la respiración, el latido cardíaco y la respuesta a los estímulos. La remoción de un corazón que late para ser transplantado hubiera constituido asesinato según el criterio tradicional utilizado para determinar la muerte.

Fue entonces cuando la Revista de la Asociación Médica Americana (JAMA) publicó un artículo titulado “Definición del Coma Irreversible” (Vol. 205;337-340, 1968). Este artículo incluyó los Criterios de Harvard, los cuales declaraban que el coma irreversible simbolizaba la “muerte cerebral”. Este término que acababa de acuñarse permitió la útil “cosecha” de órganos vivos para transplante.

Para el año 1978, habían sido publicados en la literatura médica más de treinta diferentes grupos de criterios para determinar la “muerte cerebral”. Cada nuevo grupo a partir de los Criterios de Harvard ha sido menos estricto. Por ejemplo. los Criterios de Harvard requerían que el paciente hubiera estado en coma por 24 horas. Otros grupos de criterios acortaban este tiempo a 12 horas, más tarde a seis. Más recientemente, en la Revista Trimestral de la Clínica Cleveland, se sugirió que, teniendo en cuenta ciertas advertencias, se puede separar al paciente del ventilador por 30 a 60 segundos, y si no respira, el paciente puede ser declarado ‘muerto”. Otros grupos de criterios no requieren ni siquiera un electroencefalograma (EEG, registro de la actividad cerebral de la corteza cerebral) una omisión que podría llevar a que un paciente con actividad cortical (memoria, sentimientos, emociones, etc.) sea declarado “muerto”. El médico tiene libertad de usar cualquier grupo de criterios. Así, el paciente podría ser declarado muerto según unos criterios, pero no de acuerdo a otros.

Irónicamente, un paciente que es declarado “muerto” (por ejemplo, para efecto de transplantes o de experimentos) es aveces tratado como si estuviera vivo. Se emplea la succión y el drenaje postural para evitar la neumonía. Al paciente se le cambia de posición para evitar llagas debidas al contacto con la cama. ¿Como puede un cadáver sufrir de neumonía o de llagas?

Un editorial en la revista JAMA de Sept. 3/82 declara: “...se nos informa que un paciente cerebralmente muerto puede nutrir un hijo en el vientre, lo cual permite llegar a un nacimiento vivo varias semanas ‘postmortem.’ Tal vez esta sea la gota que hace desbordar el vaso de agua...la muerte del cerebro parece no ser la frontera; es una pérdida trágica, ulteriormente fatal, pero no es la muerte misma.

Hoy día, aunque la comunidad médica está dividida acerca de si “la muerte cerebral” es sinónimo de muerte, cada estado americano tiene una ley acerca de la “muerte cerebral”. Sin embargo, como escribió el Dr. Stuart Youngner en una carta al editor del New England Journal of Medicine en Noviembre 17 de 1994, “Los signos de vida en pacientes muertos cerebralmente.....son muy reales y no pueden ser descartados en términos humanos, aún si lo hayamos hecho en la reglamentación pública.

Para obtener más información:

Byrne, MD, Colliton, MD, Evers, MD, et al., Life, Life Support, and Death; Principles, Guidelines, Policies and Procedures for Making Decisions That Respect Life (American Life League, 1996)

*Un ventilador comunmente,pero no acertadamente, llamado respirador puede necesitarse para sostener, no para suplantar, la respiración. Es la persona, no la máquina, quien respira.

 
 
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