Conozcan a Algunos de los Defensores de la Muerte Impuesta
Los individuos y organizaciones que aparecen a continuación han tenido un impacto significativo en lo que piensan los estadounidenses sobre el fin de la vida (véase también las páginas 8 y 9). Nos concierne considerar si realmente queremos que nuestra sociedad sea formada de acuerdo con la visión de éstos.
- El ya difunto Joseph Fetcher, STD (Presidente de la Sociedad por el Derecho a Morir) rara vez se apartaba de este tema; “Lo que ha sucedido con el control de la natalidad es igualmente imperativo en cuanto al control de la muerte”. (American Journal of Nursing, IV-73:67) Este padre de la “ética de la situación” explicó a quienes consideraba “vidas subhumanas”, enumerando los criterios positivos y negativos para determinar si un individuo pertenece o no a la especie homo sapiens y tiene derecho a vivir. (“Indicators of Humanhood”, Hastings Center Repórt, XI-72, Reading #4010)
- Abigail (“Dear Abby”) Van Buren, una de las articulistas que ofrece consejos más leídas en Estados Unidos, ocupó un cargo, por varios años, en la junta consultivadel Consejo de Educación sobre Eutanasia. Fue muy elogiada por la Sociedad por el Derecho a Morir (ahora llamada Opción para la Muerte) por su promoción constante en su columna periodística del Testamento sobre la Vida. Exhortaba a los lectores a escribir cartas en apoyo de Jack Kevorkian (8-V-92). Ann Landers, la articulista con una columna melliza de Dear Abby, también canta el canto de la sirena del derecho a morir, y escribe que desafortunadamente el suicidio asistido no está permitido por la ley (3-X-93).
- Ralph Mero, ministro de la iglesia unitaria y es director ejecutivo de Compasión ante la Muerte, la primera organización fundada en el país con e fin exclusivo de ayudar a las personas con enfermedades terminales a cometer suicidio, tiene una larga historia como activista y defensor de la epivalotanasia (muerte impuesta). En 1970, fue un líder en la iniciativa en las urnas en el estado de Washington en favor del aborto, lo que dio a ese estado la ignominiosa distinción de ser el único que ha aprobado el aborto a petición por voto del pueblo. Veinte años más tarde, Mero, como jefe de la rama de la Sociedad Hemlock en el estado de Washington, encabezó la fracasada iniciativa que tenía como fin legalizar la “ayuda para morir” en ese estado.
- Derek Humphry fue co-fundador de la Sociedad Hemlock en 1980, que tiene como fin promover la muerte a petición, sin restricciones. Su libro Final Exit [Salida Final], es un manual de autoayuda que explica no sólo cómo suicidarse sino también como salirse con las suyas en la ayuda a otros. El propio Humphry ayudó al menos a tres personas —su primera esposa y el padre y la madre de su segunda esposa— a suicidarse ingiriendo cantidades letales de drogas. Humphry, quien no cree en Dios, se regodea diciendo: “Tratamos de terminar con 2,000 años de tradición cristiana.” (San Francisco Chronicle, 28-VIII-92:A25).
- En comparación, Humphry y Hemlock se hicieron el uno para el otro, grupos anteriores de apoyo a la eutanasia resultan moderados y hasta convencional. Y entonces llegó:Jack Kevorkian es un patólogo desempleado cuya licencia médica ha sido suspendida. La lista de sus cadáveres, según su abogado, es de casi 100; muchos de sus “clientes” eran personas discapacitadas, no con una enfermedad terminal. La exoneración por veredicto de jurado en tres casos le han dado una verdadera “licencia para matar a su gusto”. Clama por una nueva especialidad médica a la que llama “obitiatría” (causar la muerte el médico) y está recaudando dinero para establecer clínicas para suicidio (similares a las de abortos) para proveer acceso fácil a la muerte a petición.
Kevorkian a sugerido el uso de infantes, niños, personas gravemente discapacitadas y seniles en experimentos médicos. Si “el cuerpo del sujeto está vivo al finalizar el experimento”, Kevorkian ha propuesto que se le provoque la muerte “sacándole órganos para trasplantes” o “mediante una dosis letal de alguna medicina nueva o que no se haya aprobado”. (Medicine and Law, publicado en Alemania, 1986). La nueva atención prestada a Kevorkian por la prensa como “artista” revela una obsesión macabra con la muerte; a veces pinta con su propia sangre. El “Dr. Muerte” también parece ser un “doctor oportunista”; aparentemente hace coincidir la muerte de sus víctimas con la cobertura por la prensa de algún caso en los tribunales y otros asuntos. El abogado Geoffrey Fieger defiende a capa y espada a Kevorquian y a la misión que comparten acudiendo a actuaciones teatrales en los juicios e insultando a sus oponentes.
- La locutora de televisión Betty Rollin escribió un libro (Last Wish [Último deseo], más tarde hecho película para la cadena de televisión ABC) que trata de cómo ayudó a su madre que tenía una enfermedad terminal a suicidarse. Actuó junto con el Dr. Timothy E. Quill, quien alcanzó celebridad cuando anunció en la revista New England Journal of Medicine que había ayudado a una paciente a suicidarse, y posteriormente fue demandante en el caso Quill v. Vacco uno de los dos casos recientemente resueltos en el Tribunal Supremo. Los dos escribieron un artículo editorial en el New York Times (29-VIII-96) en el que manifestaban desprecio de Kevorkian por la crudeza de su actuación que aparentemente no estaba a la altura de sus criterios, aunque los tres se burlan de la ley, escapan sus consecuencias y ahora promueven su causa común.
- Peter Singer, activista de los “derechos de los animales”, reconocido internacionalmente y que frecuentemente escribe sobre “ética médica” para los humanos se opuso a la ley “Baby Doe” propuesta en Estados Unidos para proteger a los bebés minusválidos. Argumentando que los bebés nacidos con problemas físicos o mentales tienen un “statu moralmente inferior” que, digamos, el de los perros o los cerdos, instó a que “echemos de lado la noción obsoleta y errónea de la santidad de toda vida humana”. (Pediatrics, VII-83:129-129)
- Daniel Callahan, director del Centro Hastings, una prestigiosa organización de estudio de la bioética, acuñó la frase “paciente biológicamente tenaces” para describir a los pacientes que no mueren pero que están muy débiles. Ha sugerido: “Dado el número cada vez mayor de ancianos (supper annuated?), con enfermedades crónicas, físicamente marginados [negarles el alimento y el agua] podría ser el no tratamiento adecuado¼” (The Hastings Center Report, X-83:22) Su libro publicado en 1987, Setting Limits, propone racionar los tratamientos médicos después de cierta edad (no especificada).
- Siendo gobernados del estado de Colorado, Richard Lamm dio a un grupo de personas de la tercera edad; “Ustedes tienen el deber de morir y quitarse del medio”. Comparó a los ancianos “a las hojas que caen de un árbol y forman el humus para que otras plantas crezcan”. (Star Tribune, 29-III-94;}:13A) Sigue siendo un participante activo en los debates sobre contención del costo del cuidado de la salud.
- La American Association of Retired Persons (AARP) [Sociedad de Estados Unidos para Jubilados] ha cabildeado por leyes sobre el “derecho a morir” y parece apoyar la epivalotanasia (muerte impuesta). Un vocero de la AARP declaró ante un comité de la legislatura del estado de Montana el 2 de febrero de 1985 y manifestó que la AARP ha trabajado asiduamente para conseguir la promulgación de la ley de testamento sobre la vida de Montana y reconoció; “Puedo asegurarles que la verdadera intención de los que redactamos la ley era incluir el alimento y el agua dentro de la categoría de procedimientos de que puede privarse al enfermo dentro de las disposiciones de la ley de testamento sobre la vida.”. La Sociedad Hemlock de Illinois felicitó a la AARP por su publicación de un artículo que promueve a la Sociedad Hemlock, la Sociedad por el Derecho a Morir e Interés por los Moribundos en el número de Junio-Julio de 1988 de su revista Modern Maturity.
- El Dr. Ronald Crawford, quizás más que nadie, ha maquinado el cambio en la práctica de la medicina y en la opinión pública con respecto a negar el alimento y los fluidos a personas profundamente discapacitadas pero no moribundas. En 1972 ayudó a crear uno de los primeros comités sobre “bioética” en el país y rápidamente se estableció como un “experto” en este campo.
Este neurólogo de Minneapolis, citado con frecuencia, no es un profesional imparcial sino un propagandista del “derecho” a matar. Fue la voz cantante solicitando la inanición y deshidratación en las muertes de Paul Brophy, nancy Ellen Jobes, Nancy Cruzan y Christine Busalacchi, todos los cuales sufrían daños cerebrales, pero no se estaban muriendo. Declaró que el consideraría hasta dar de comer a Nancy Cruzan con una cuchara un “tratamiento médico” porque “con ello no se estaba consiguiendo el fin propuesto” (su muerte). (Cruzan v. Harmon [Missouri] Testimonio del juicio, 3-III-88, Acta Vol. 1, págs. 228-229) Escribió en el boletín de la sociedad Interés por los Moribundos (verano de 1988): “También creo que puede haber situaciones extremas, y en el futuro cada vez más comunes, en que el suicidio asistido por un médico puede que sea no sólo permisible sino recomendable.”
- La Dr. Marcia Angell regularmente hace uso de su posición como Redactora Ejecutiva de la prestigiosa revista New England Journal of Medicine para promover la causa de la muerte a petición.
- La revista Medical Economics [Economía de la Medicina] (el título tiene importancia) escasamente esconde su sesgo, como lo demuestra su artículo principal del número de VI-87: “Es hora de que ayudemos a los pacientes a morir: Un doctor argumenta la necesidad de legalizar la eutanasia” y muchos otros artículos desde entonces.
- Margaret P. Battin, profesora de Filosofía y frecuente oradora en grupos la muerte impuesta, dijo: “Incluso los adolescentes —al menos los que padecen enfermedades catastróficas o daño mental severo— deben tener el derecho de recibir ayuda para suicidarse si creen que la muerte sería beneficiosa.” Dijo que también la asistencia para el suicidio podría ser necesaria para las personas de edad avanzada que se sienten muy preocupados sobre lo que la vejez extrema puede significarles y la posibilidad de encontrarse sin dinero, alimentos, albergue y medicinas. (The Washigton Times, 13-III-87)
¿Realmente queremos enviar a la gente el mensaje de que la muerte puede ser “beneficiosa”? En vez de ofrecerles la muerte, ¿no deberíamos más bien ofrecerles dinero,alimentos, albergue y medicinas?
- La principal organización pro-muerte de Estados Unidos, Opción para la Muerte, comenzó en 1938 y propugnaba la eutanasia involuntaria para los que se consideraban “indignos” (véanse las páginas 8 y 9). Aunque ha cambiado de nombre muchas veces (Sociedad de Estados Unidos para la Eutanasia, Concejo de Educación sobre Eutanasia, Sociedad por el Derecho a Morir, Interés por los Moribundos) sus fines no han cambiado.
- La posición oficial de la American Bar Association (el colegio de abogados de Estados Unidos) es el de ni refrendar ni oponerse a la legalización del suicidio asistido. Esta debilidad de no querer adoptar una posición es en sí una posición: la de apoyar la muerte impuesta.
- Entre las organizaciones que defienden o se unen en coalición para la legalización del suicidio asistido se encuentran: la American Civil Liberties Union (ACLU), American Humanist Association, Americans for Democratic Acation, National Association of Social Workers, Gray Panthers, Older Women's League (OWL), algunas afiliadas de National Organization for Women (NOW) y el Partido Libertario.