Médicos Que Curan, No Médicos Que Asesinan

“Si el médico se precia de sopesar en su trabajo si una vida tiene valor o no, las consecuencias son ilķmites, y el médico se convierte en el hombre mįs peligroso del estado.”
Dr. Christoph Hufeland - Alemania, 1762 - 1836

John Dolan, PhD, profesor de filosofķa de la Universidad de Minnesota, advierte que dar a los médicos el derecho a matar es como dar a los bomberos el derecho a iniciar incendios.

Este es el antiguo lema de la medicina: “Por encima de todo, no hacer dańo.” La eutanasia legalizada tendrķa un profundo impacto en la prįctica de la medicina. Los médicos abandonarķan su papel ancestral de sanadores (y cuando no pueden curar, su papel es el de cuidar a sus semejantes). Las enfermeras estarķan colaborando con ellos, o actuando segśn sus instrucciones. Otras profesiones médicas o equipos de apoyo trabajadores sociales, administradores, farmaceutas, capellanes tendrķan el papel de cómplices.

No son muchos los médicos que hoy estįn dispuestos a practicar la epivalotanasia (muerte impuesta). Sin embargo, como lo observamos en la prįctica del aborto y del programa de eutanasia en la Alemania Nazi, apenas unos pocos médicos bastan para matar muchķsimas personas.

Con la excepción de unos pocos médicos bribones o grupos de ellos, la medicina organizada (como la Asociación Médica Americana) constante y vigorosamente se ha opuesto al suicidio asistido. Sin embargo, son menos claras sus opiniones acerca de temas relacionados, tales como la supresión del alimento y el agua, el dejar de tratar bebés severamente limitados, y el utilizar bebés nacidos con anencefalia como donantes de órganos.

Mįs y mįs médicos y enfermeras estįn negandose a colaborar en estas prįcticas aduciendo objeción de conciencia porque se dan cuenta que la mayorķa de las propuestas de eutanasia necesitan en una forma u otra la cooperación de profesionales de la salud,. Varias enfermeras han perdido sus trabajos por negarse a suspender el alimento a sus pacientes. En el caso de Nancy Ellen Jobes, los profesionales de la salud publicaron anuncios en la prensa rogando que se preservara la vida de su paciente.

El Juramento Hipocritico

El Juramento Hipocrįtico se escribió cerca de 400 ańos a.C. Distinguió a los médicos hipocrįticos de sus congéneres, los encantadores y los charlatanes, debido a su rechazo a matar:

“No daré una droga mortal a nadie si se me pidiera, ni insinuaré esto a nadie. De la misma forma, no daré a una mujer un abortivo. Pero preservaré la pureza de mi vida y de mi arte.”

Por siglos, al completar su entrenamiento, los médicos se comprometķan con este juramento. Los principios hipocrįticos estįn expresados también en:

Para mayor información:
Nigel M. de S. Cameron, The New Medicine: ”Life and Death After Hippocrates (Crossway Books, 1991)

Notas:

La AMA y otros 51 grupos entregaron un documento Amicus (Amigo de la Corte) a la Corte Suprema de los Estados Unidos urgiendola a rechazar el suicidio con ayuda médica. Entre los que apoyaron se encontraba Asociación de Enfermeras Americanas, la Sociedad para la Medicina para el Cuidado Crķtico, la Asociación Psiquiįtrica Americana, la Asociación Médica Católica, la Asociación Geriįtrica Americana, la Asociación Americana de Osteopatķa, la Asociación Médica de California, y la Asociación Geriįtrica Americana. El documento influyó sobre la Corte.
Los bebés con anencefalia nacen sin partes del cerebro y el crįneo. Aunque tienen dańos muy graves, estos pequeńitos respiran por si solos sin mįquinas, y tienen latidos cardiacos y reflejos espontaneos. Pueden chupar de una botella. Algunos viven dias o aun meses, pero sus defectos de nacimiento son incompatibles con la vida.
Se puede obtener del Pope John XXIII Center, 186 Forbes Rd., Braintree, MA 02184.

 
 
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