Elimínese el Dolor, No al Paciente

Los que proponen la Alibertad para escoger@ morir, hace uso y promueven el miedo al dolor para apoyar su campaña de legalización del suicidio asistido por los médicos. Pero la realidad es que nadie necesita encontrarse ante la espantosa disyuntiva de escoger entre el dolor intolerable y el suicidio. No esperamos ningún descubrimiento científico con el cual controlar el dolor. Ya tenemos a nuestra disposición una gran cantidad de medios para ayudar a los pacientes a vivir libres de dolor. Los nuevos avances en el campo del control del dolor en años recientes incluyen nuevos fármacos, mecanismos de autoadministración de morfina, catéteres epidurales, bioretroalimentación (biofeedback), dispositivos adaptivos y hasta clínicas fundadas específicamente para tratar el dolor.

A pesar de los muchos beneficios de un control efectivo del dolor Ctales como el bienestar del paciente, ahorros de costos médicos y menor tiempo perdido sin trabajarC y a pesar del arsenal moderno de armas contra al dolor, muchos pacientes pasan las últimas semanas y meses de sus vidas en agudo dolor y malestar. (Esto debe Cy puedeC cambiarse!

Un resultado positivo de las discusiones sobre el suicidio asistido por los médicos es que tanto doctores y enfermeros como el ´público están aprendiendo más sobre la manera adecuada de evaluar y tratar el dolor. El buen manejo del dolor es una realidad, pero requiere dedicación y tiempo. Los pacientes que se encuentran con dolor y sus familiares deben insistir en que se haga todo esfuerzo por controlar el dolor, inclusive consultas con médicos/farmacéuticos del servicio de hospicio o que se les refiera a una clínica de manejo del dolor si fuera necesario. Si un médico no tiene el conocimiento, compasión o tiempo necesarios para evaluar y tratar el dolos eficazmente, (el paciente debe buscar a otro doctor!

A Muchas personas pueden pensar que optarían por el suicidio o la eutanasia antes que soportar una calidad de vida tremendamente limitada. Sin embargo, cuando el paciente se encuentra ante la enfermedad, el continuar la vida a menudo resulta valioso; no se descarta la vida facílmente. Ante el acceso a un adecuado alivio del dolor y de otros síntomas de debilitamiento, muchas personas que han cosiderado el suicidio durante el curso de una enfermedad terminal abandonan el deseo de una muerte más rápida en favor del tratamiento efectivo.

Grupo de Trabajo de Nueva York sobre la Vida y la Ley - 26 de mayo de 1994:119-121.

Los investigadores que han estudiado en Estados Unidos casos de pacientes con cáncer han descubierto que los que se encontraban realmente con dolor se inclinaban más a rechazar la noción del suicidio asistido por el doctor y la eutanasia que los que anticipaban o temían el dolor. Los investigadores llegaron a la conclusión de que los pacientes que en realidad se encuentran ante el problema les interesa más librarse de su dolor que morir. (Lancet, 29-VI-96:1805-1810)

A veces, un efecto secundario no intencional de la administración de una gran cantidad de analgésico es acortar la vida; por ejemplo una cantidad grande de morfina puede afectar la respiración. Pero la intención es aliviar el dolor y no causar o apresurar la muerte. A esto se le llama a menudo el principio de Adoble efecto@; la mayoría de los moralistas concuerdan en que esto no es eutanasia. Los médicos conocen la diferencia entre matar el dolor y matar al paciente, y se les debe exigir responsabilidad.

El suicidio asistido puede aparentar ser una atractiva Asolución rápida@ porque es más fácil y más barata que el cuidado y tratamiento. Esto resulta preocupante.

Como voluntario del servicio de hospicio, he participado en el drama humano intenso que rodea al moribundo. He presenciado las dificultades, he olido los olores, he visto los líquidos desagradables que los que abogan por el suicidio asistido reclaman que convierten el final de la vida en algo intrínsecamente carente de dignidad, espantoso y de ahí merecedor de una sentencia de muerte. No obstante, esas condiciones no disminuyen el valor inherente de toda vida humana. Los moribundos siguen siendo personas y cuando se les trata apropiadamente, usualmente trascienden las limitaciones de sus condiciones físicas, especialmente cuando saben que se les está cuidando y que se preocupan por ellos. He visto lágrimas de alegría en los pacientes cuando caen en la cuenta de que sus vidas, a pesar de su enfermedad, siguen importando. Y he visto la tranquilidad que les viene cuando saben que no se les dejará morir en el dolor, separado o solo. Vea esta muerte con verdadera dignidad solo una vez y la idea de matar hasta a los más penosamente enfermos entre nosotros es anatema.@

Wesley J. Smith, AForced Exit@, San Francisco Chronicle, Opinión, 4-VII-97

Véase información adicional en:

Agencia para la Política e Investigación sobre la Salud del Departamento de Salud y Servicios Humanos, de Estados Unidos, Patient Guide on Cancer Pain Management/Guia del Paciente de Cáncer sobre el Control del Dolor. Gratis (inglés y español), teléfono 1-800-4CANCER.
S.S. Lang y R.B. Patt, You Don't Have to Suffer: Complete Guide to Relieving Cander Pain for Patients and Their Families (Oxford University Press, 1994).
L.J. Frieders, RPh, Can Cancer Pain be Relieved? (American Life League [P.O. Box 1350, Stafford, VA 22555], 1997).
Washington State Medical Association (WSMA), WA State Physicians Insurance and WA Stae Cancel Pain Initiative, Pain Management and Care of the Terminal Patient (WSMA [2033 6th Ave, Suite 900, Seattle, WA 98121-9984] 1992).
ANo Excuse for Pain@, U.S. News & World Report, 17-III-97:64-67.

 
 
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