Cuidado Paliativo/Servicio para Enfermos Desahuciados
El énfasis del cuidado paliativo es la tención del enfermo, no la curación: ayudar a las personas un buen morir. El cuidado paliativo es buena práctica médica, ni apresurar ni posponer la muerte. Se administra el dolor y otros síntomas para que el paciente pueda vivir lo más plenamente posible hasta el momento de la muerte natural.
El servicio de hospicio para enfermos desahuciados es posiblemente el programa mejor conocido. Se trata de un servicio compuesto por un grupo integral de médicos, enfermenos, farmacéuticos, trabajadores sociales, clérigos, voluntarios y otros que trabajan con el paciente y sus familiares. Este servicio está disponible en muchos hospitales, por medio de unidades independientes para este cuidado y tambien a través de programas de cuidado en la casa.
La palabra “hospicio” significa “lugar de descanso”. Originalmente, eran los enfermos de cáncer los que solicitaban este servicio. Hoy día, la solicitud de camas aumenta según los pacientes de SIDA y otras enfermedades terminales optan por esta alternativa. A menudo, el servicio de hospicio no es sólo la opción más práctica y compasiva de cuidar a los moribundos, sino que resulta menos costosa que el cuidado impartido en hospitales y hogares de ancianos. El concepto de hospicio incluye el cuerpo, la mente y el alma, ocupándose así de las necesidades físicas, psicológicas, sociales y espirituales del paciente (y a menudo también las de la familia). Reconoce que morir no es sólo un asunto de muerte sino también de vida.
Se necesita ampliar los servicios de hospicio para cubrir también las necesidades de los niños moribundos. Debe fomentar el cuidado en el hogar siempre que esa sea la solución más práctica tanto para el paciente como para la familia. Muchos pacientes (de todas las edades) se encuentran mejor en sus propias camas, rodeados de su familia y apoyados por los profesionales del servicio de hospicio.
Nota: Si bien el concepto de cuidado de hospicio, en su concepto puro de cuidado de paciente moribundo al mismo tiempo que se afirma la vida, es loable, se impone una nota de cautela. Algunos defensores de la muerte impuesta sugieren que el suicidio asistido por el médico pertenece en el ambiente del servicio de hospicio, y ya algunas organizaciones que ofrecen servicio de hospicio no se oponen al suicidio asistido y la eutanasia.
Los proveedores de cuidado paliativo usualmente reconocen que la mayoría de las personas no temen tanto la muerte como el poder encontrarse abandonados. Lo peor que podemos hacer es abandonar a alguien que sufre. Las actitudes que promueven la muerte en lugar de la vida son el colmo del abandono. La actitud de todo aquél que cuida a los enfermos y a los que sufren debe ser “Siento que esté sufriendo. ¿Qué puedo hacer por usted? Y no, “Lo siento, déjeme ayudarlo a que se mate”.
“Si una persona nos pide de que la maten, hemos fracasado en su cuidado.” - Dama Cecily Saunders, pionera del servicio de hospicio británico.
Véase información adicional en:
Kathy Kalina, BSN, Midwife for Souls: Spiritual Care of the Dying, (Saint Paul Books and Media, 1993).
National Hospice Organization, 1901 No. Moore St., Suite 901, Arlington, VA 22209 (1-800-658-8898).