16 Maneras de Combatir la Muerte Impuesta
- Prestar atención y leer con criterio para poder ver más allá de la “máscara del la eutanasia”. Informarse mejor para poder informar a otros. Repeler el vocabulario de los que abogan por la eutanasia.
- Ser una voz para los vulnerables. Escribir cartas al editor. Estar al tanto de los esfuerzos en favor de la muerte en sus comunidades. Amonestar a los funcionarios públicos a que protejan a las personas médicamente vulnerables.
- Servir: visitar, llamar por teléfono, o enviar notas alegres a las personas ancianas, discapacitadas, solas, con enfermedades crónicas o cercanas a la muerte puede significar mucho para ellas.
- Escoger un médico pro-vida.
- Fundar o unirse a un grupo pro-vida de la iglesia, de estudiantes o profesionales, que activamente defienda a los que puedan estar señalados para morir.
- Apoyar programas para las familias y otros asistentes de los enfermos. “Fatiga ante la compasión” es una frase que se usa para describir el síndrome de cansancio que afecta a las familias, doctores, enfermeros, trabajadores sociales, terapeutas y otras personas encargadas del cuidado de los enfermos que asumen una carga desproporcionada de los problemas de otros, lo que deja muy poco tiempo para ellos mismos. Cuando éstos se encuentran exhaustos, es muy difícil que mantengan una actitud positiva, esperanzadora y de amor.
- Los programas de cuidado diario que proveen los hogares de ancianos o las iglesias permiten a los familiares trabajar o recrearse mientras al miembro querido de su familia se le cuida y entretiene. Los programas que proporcionan un respiro, es decir, los programas que proporcionan visitantes voluntarios o pagados, le dan tiempo libre a las personas que usualmente cuidan de enfermo y ofrecen socialización a los ancianos, enfermos o discapacitados.
- El cuidado en la casa para los discapacitados, ancianos o que están en proceso de curación (por ejemplo, después de un ataque de apoplejía) generalmente cuesta menos y es más efectivo que el cuidado en un hogar de ancianos y enfermos. También puede librar al paciente de la soledad y aislamiento que son siempre parte del cuidado institucional. El cuidado en la casa siempre debe apoyarse y alentarse cuando es apropiado.
- Trabajar para proporcionar cuidado paliativo para todo paciente que lo necesite y así asegurarnos que estará disponible cuando lo necesitemos para nosotros o algún ser querido. Exigir que: los médicos sean competentes en el control del dolor; que el seguro médico incluya el cuidado de hospicio como un beneficio estándar; que las agencias que acreditan los servicios evalúen el cuidado de los paciente que se encuentran cercanos a la muerte en los hogares y hospitales.
- Piénsenlo: El sufrimiento y la adversidad nos pueden fortalecer a nosotros y a nuestras relaciones con los demás y con Dios. La Biblia nos manda a ser caritativos con nuestro prójimo y a compartir nuestras cargas, para así realizar la labor de Dios. Los que así lo deseen pueden ofrecer oraciones y sacrificios por los demás, especialmente para las familias y los profesionales que cuidan de los vulnerables, y a menudo se sienten sobrecargados y faltos de apoyo.
- El transporte accesible proporciona a los que pueden ser por lo menos un poco independientes los medios para serlo.
- Mejorar los hogares para ancianos. Casi la mitad de los residentes de Estados Unidos pasarán algún tiempo en un hogar antes de morir. Hay algunos hogares y otras instituciones que proporcionan servicios excelentes mientras que otros se ganan el terrible nombre de “almacenes”. Una comunidad vigilante y generosa puede conocer y hacer que se corrijan los abusos.
- Avances de la medicina —fármacos, dispositivos o mecanismos para adaptación, terapias de todo tipo— continuarán mejorando la vida de los ancianos, enfermos y discapacitados.
- Los pacientes tienen derechos ante la ley, entre ellos el derecho a recibir tratamiento considerado y respetuoso; acceso a información; participación en las decisiones sobre el cuidado de su salud; la designación de una persona que hable por ellos en caso de no poderlo hacer ellos. La institución de servicios de salud le puede proporcionar más información sobre los derechos de los pacientes.
- La mayoría de los estados tienen una Ley de Protección de Adultos Vulnerabes, un medio para investigar abusos y vigilar las instituciones de cuidado de la salud; es necesario fortalecer algunas de estas leyes. Puede obtenerse mayor información llamando al Departamento de Salud del estado.
- No basta con legislar la protección de los que pueden convertirse en médicamente vulnerables. Es necesario hacer todo lo posible por conseguir que los encargados de la política, los profesionales de la salud, y otros cuyas decisiones repercuten en los asuntos del final de la vida, se guíen por normas éticas estrictas.