Reconocimiento y Tratamiento de la Depresión y Prevención del Suicidio

Las estadísticas del gobierno de Estados Unidos revelan una tasa de aumento del suicidio, especialmente entre los jóvenes y las personas de la tercera edad.

Cuando se trata la depresión y el dolor, el deseo de morir (que no es inherentemente natural) usualmente se evapora. Sin embargo, demasiado frecuentemente no se diagnostica ni se trata la depresión.

Un factor siniestro que influye en que no se de el tratamiento debido a la depresión entre los médicamente vulnerables es el sesgo existente pero no expresado: “Si yo me encontrara viejo, enfermo, dependiente, etc., también estaría deprimido”.

Cualquiera puede sentirse triste si se nos priva de estímulos mentales o sociales o de un medio ambiente agradable. La verdadera depresión es más profunda; llega a la desesperación. En los que sufren largas dolencias, enfermedades terminales o los debilitamientos de la vejez, la depresión puede deteriorar aún más su situación y alentar el deseo de morir. Los síntomas de la depresión pueden parecer síntomas de enfermedad o emociones. Por ejemplo, la angustia profunda puede ser una reacción normal al estrés, lo que hace difícil a los doctores el diagnosticar la depresión. Además, entre el 30% y el 60% de las personas que han sufrido un ataque de apoplejía padecen de depresión. La depresión en pacientes con daños cerebrales se puede manifestar mediante falta de cooperación, falta de receptividad o reacciones abruptas.

Muchos desconocen el hecho de que muchas de las medicinas que se dispensan frecuentemente, entre ellas Zantac y Tagamet, Procardia, Atenolol, Xanax y Cardizem, pueden tener efectos secundarios de alteración de la mente, como la depresión y la paranoia. La interacción de las medicinas puede también impedir las actividades cognitivas. Las personas ancianas son más susceptibles a los efectos secundarios porque a menudo toman varios medicamentos y su cuerpo no puede transformar y eliminar esas sustancias con la rapidez que lo hace el de una persona más joven.

Los pacientes con dolor crónico pueden parecer tener un mayor riesgo de considerar o cometer suicidio solamente si se encuentran clínicamente deprimidos.

Todos debemos estar conscientes de las señales de aviso de la depresión:

  1. Disminución de la energía
  2. Aumento de la ansiedad
  3. Llanto espontáneo
  4. Cambio en los hábitos de dormir
  5. Pensamientos de suicidio o muerte
  6. Cambios de apetito
  7. Dolores físicos difíciles de puntualizar
  8. Dificultad de concentración y decisión

Los que tratan con adolescentes o niños deben también estar pendientes de lo siguiente:

  1. Retraimiento frente a la familia y los amigos
  2. Baja en las notas en el colegio y falta de asistencia
  3. Aumento o pérdida excesivos de peso
  4. Perfeccionismo extremo
  5. Comportamiento autodestructivo

Ademas, en el caso de adolescentes y niños, el tabaco, las bebidas alcohólicas, el abuso de las drogas, la actividad sexual (especialmente en las niñas), las peleas físicas y cargar con armas son “indicativos significantes” de la propensión al suicidio.

La intervención puede ser, literalmente, la única oportunidad. Todos debemos estar conscientes de estas señales, y familiarizarnos con los centros con líneas directas para prevenir el suicidio. Nuestras visitas, llamadas telefónicas, notas y oraciones pueden tener un gran impacto en la vida de alguien que se siente abrumado, desesperado, solo y abandonado.

Puede obtenerse más información en:

Nancy Osgood, Suicide in Later Life: recognizing the Warning Signs (Lexington Books, 1992)

Notas:

Morbidity and Mortality Weekly Report, 10-VI-97:502-506.
Journal of American Medical Association, 22-29-I-97:333-340.
Medical Tribune, 4-X-90:6.
Good Housekeeping, VII-93:175. Véase también Family Practice News, 1-VII-97:55.
Family Practice News, Vi-97:791'796.

 
 
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