Reflexión del Mensaje de la Santísima
Virgen
María Reina de la Paz
Por el Rev. Ljubo Kurtovic
(Centro de Información de Medjugorje)
Abril 2007
MIENTRAS ESTOY CON USTEDES, ESTE ES UN TIEMPO DE GRACIA
"¡Queridos hijos!También hoy los invito de nuevo a la conversión. ¡Abran sus corazones! Mientras estoy con ustedes, este es un tiempo de gracia; aprovéchenlo. Digan: “Este es el tiempo para mi alma”. Yo estoy con ustedes y los amo con un amor inconmensurable. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”
La Virgen María, la Reina de la Paz, también hoy a través de su mensaje nos llama a la oración. Ese es el mensaje de la Virgen más importante que resuena en este lugar. Es el eco de las palabras de Jesús del Evangelio. La Virgen no nos quiere decir otra cosa más que lo que Jesús nos ha dicho. No ha venido a enseñarnos otra ciencia, sino desea despertarnos a fin de que tomemos en serio a Jesús y sus palabras, y las pongamos en práctica en nuestras vidas.
La presencia de la Virgen, las apariciones y los mensajes que nos dirigen en este tiempo nuestro, son una gracia que Dios nos da. Nos sucede en la vida que comenzamos a valorar algo solamente cuando lo perdemos. Así acontece con la salud. La valoramos cuando la perdemos, cuando nos enfermamos. La Virgen no desea que nos sintamos tristes y por eso nos llama a aprovechar este tiempo de gracia que nos ha sido regalado.
Vivimos en este tiempo que nos ha sido dado, que fluye y nos
lleva. Por eso el tiempo es un tesoro que debe ser llenado con
algo. El tiempo puede estar
lleno
o vacío. Tú puedes perder los días y el tiempo en que vives,
vagando, malgastando el tiempo en superficialidades, en diversiones que después
sólo dejan un vacío. Tu futuro dependerá de cómo
emplees tu tiempo. El tiempo es como un recipiente que te es ofrecido. Si lo
llenas con una obra buena o con una oración que te libera del miedo o
de la depresión, entonces tu tiempo será colmado de bondad y luz,
y tu futuro será seguro.
Es equivocado en la vida mirar hacia atrás y atarse a lo que fue malo
y negativo. Muchos se pasan la vida pensando acerca del pasado y oprimidos por
el miedo al futuro, y por eso nunca viven el presente. Hoy puedes decidir hacer
algo bueno para ti y tu alma. Hoy puedes comenzar con valor a orar, a creer y
a entregar a Dios tu día y tu vida. Hoy puedes comenzar el trabajo que
has postergado o volver a tu obligación que te aguardaba y tenías
temor de finalizarla. Hoy puedes mirar en tu corazón y reconocer en él
el más profundo anhelo de Dios. Hoy puedes enriquecer tu día y
el tiempo en que vives. En esta Tierra vivimos solamente una vez, se está en
la escena sólo una vez. Este día te ha sido dado solamente una
vez. No regresará más. Lo que has dejado de hacer no puede volver.
Nos debemos decidir hoy por la eternidad, no después de la muerte. Si
nos decidimos hoy por Dios, la justicia, le verdad y el bien, entonces podremos
gozar de eso en la eternidad. El tiempo es un don durante el cual podemos crecer
y alcanzar la plenitud que Dios ha destinado para nosotros.
Nuestra Madre Celestial desea que encontremos y conozcamos a su Hijo Jesús, quien es el único que nos la verdadera paz y alegría. La Madre María transcurrió su tiempo en esta Tierra y permaneció fiel a Dios hasta el fin. Ella es un ser humano como nosotros, pero que ascendió a un lugar muy alto y desea que también nosotros lleguemos al lugar donde Ella se encuentra. Ella tenía corazón para Dios y para el hombre. Ella no se detiene y no puede hacerlo, sino que nos llama y acude a nuestro clamor, intercede por nosotros ante el Padre Celestial. Ella viene a nosotros como madre y amiga; Ella venda nuestras heridas y nos conduce a su Hijo.