Mensaje de la Virgen Maria por medio de Mirjana
y reflexion  del P. Francisco Verar

2 de Agosto de 2009, Medjugorie, Bosnia Herzegovina

"Queridos hijos: vengo a indicarles, con amor materno, el camino que deben emprender para que se asemejen lo mas posible a Mi Hijo y, de esta manera, puedan estar mas cerca de Dios y serle mas grato. No rechacen mi amor. No renuncien a la salvación y a la vida eterna por lo que es pasajero y trivial en esta vida. Estoy entre ustedes para guiarlos y como Madre los estoy amonestando. ¡Vengan conmigo!"

 
 

Una vez más la Virgen ha cumplido con su cita habitual en el encuentro del día 2 de mes, cuando nos pide «orar por quienes no experimentan el amor de Dios en sus corazones». En esta ocasión, estuvieron presentes en la aparición, varios miles de peregrinos, principalmente jóvenes, debido al XX Festival Internacional de Oración que se desarrolla estos días en Medjugorje. La aparición fue a las 8:45 y duro, aproximadamente, 12 minutos. La Virgen bendijo a todos los presentes, los artículos religiosos y nos dio este hermoso mensaje, que lo debemos asociar al anterior.  Recordemos que en el mensaje pasado, del 25 de julio, la Madre nos dijo: —«Queridos hijos: Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración». La Madre nos pidió que nos concentráramos este mes en la oración pura o en pura oración. Y ahora nos recuerda algo más, en síntesis: el porqué está entre nosotros. Consideremos siempre que un mensaje de la Virgen nunca suprime el anterior. Los mensajes son un impulso que nos ayudan a despertar el don de la fe que hemos recibido en el bautismo. Todos los mensajes de la Virgen son importantes, y a cada uno se le debe prestar atención en conexión con los anteriores.

En el mensaje de este 2 de mes, la Virgen nos habla del fruto que produce la oración cuando ésta se toma en serio, y además, nos recuerda la razón de su venida.

La oración es siempre en desafió. Mucha gente ora, pero, probablemente, no saben como hacerlo. Recordemos que la oración siempre debe ser un dialogo. Sin embargo, para muchos habitualmente no lo es. Muchos piensan que han orado porque han rezado el rosario, porque han cumplido leyendo la Palabra del día… Pero, probablemente, no le dieron espacio a Dios para que les hablara directamente al corazón, por medio del silencio en la Adoración eucarística o en la habitación. Tengamos en cuenta que Dios siempre quiere hablarle al hombre que ha creado. Pero muchas veces, lo encuentra atareado y afanado por muchas cosas que quedarán en la tierra cuando deje este mundo. El hombre de hoy vive ocupado sin prestarle atención a la vida eterna, sin dedicarle el tiempo que Dios se merece. Cuando la Virgen nos dijo: —«queridos hijos: que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración», estaba esperando que le diéramos mas espacio a Dios; para escucharlo. No sólo nos estaba recordando que rezáramos el rosario. «La oración —dijo un día la Virgen—: es eso que el corazón anhela». O sea, que la oración en alegría, paz, serenidad interior, vida plena… y podríamos agregar es: amor mismo, o puro amor. Quien más ora más ama. Quien menos ora, menos ama, porque la oración no es otra cosa que experimentar siempre el inmenso amor de Dios. Y cuando el hombre experimenta el amor de Dios es cuando se puede asemejar a Jesús. Porque como todos sabemos: Jesús es la Encarnación misma del Amor de Dios. Y eso fue lo que experimentaron los santos y lo que con sus vidas transmitieron al mundo. Y la Virgen quiere que no haya diferencia alguna entre los santos y nosotros hoy. Como ya también nos lo dijo el Concilio Vaticano II: «Todos los bautizados están igualmente llamados a la santidad».

En el mensaje de este 2 de mes, la Virgen nos hace un desafió serio, un reto: asemejarnos lo más posible a Su Hijo Jesús. La Virgen, de esta manera, nos indica lo que espera de nosotros con sus apariciones diarias. Se trata de emprender, de retomar el camino del amor, por medio de la oración, para asemejarnos a Su Hijo. Este mensaje es como una síntesis de lo que debe ser cada día la vida de cada cristiano en el mundo: asemejarse a Jesús. La gente que ve cada día en el mundo al cristiano, debe ver en él a Jesús.

El mensaje de este 2 de mes, también es una ayuda para la Confesión.

Mucha gente cuando se va a confesar no recuerda sus pecados. Otros tienen dificultad para encontrarlos, y otros están convencidos que no los tienen. El mensaje del 2 de agosto, día de Nuestra Señora de los Ángeles y del Perdón de Asís, nos ayuda para hacer el debido examen de conciencia; la Virgen a puesto el dedo en la llaga. La Virgen nos recuerda cuál es la vocación común de todo bautizado: asemejarse a Jesús. Entonces, antes de ir al confesonario todo cristiano debe preguntarse primero: —« ¿Desde mi última confesión: en qué momentos no he sido semejante a Jesús en mi casa, en mi trabajo, en mi centro de estudio, en la calle?» Y así se encontrarán muchas faltas. La Virgen con sus mensajes quiere que encarnemos a Su Hijo, que seamos Jesús vivo hoy en el mundo.

Entonces, cada día, cuando comienza la jornada, antes de salir de casa, debemos traer esto a la memoria y decirnos interiormente: —“Hoy debo dar testimonio de Jesús con mi vida; quienes se relaciones conmigo deben ver a Jesús, en mis actos, en mi comportamiento, en mis palabras, en mis gestos, en mi manera de vestir. Hoy llevo su vida a los demás: a quienes lo conocen y a quienes no lo han conocido. Hoy llevo su luz al mundo.” Y cuando termina el día, entones, volver a examinar la conciencia, para ver cómo se cumplió todo. O bien, preguntarnos “¿porqué no se cumplió, en que fallé ?. Así debemos proceder cada día.

Consideremos hermanos, que si no estamos habituados a tratar con Jesús, por medio de la oración, de su Palabra y de los sacramentos, será imposible llevarlo a los demás. El mensaje de este 2 de agosto es un desafió para estar y permanecer con Jesús, para ponerlo todos los días, en el centro del corazón, para que Jesús no sea más un desconocido. Y sólo de esta manera podremos estar también —como dice la Virgen—: «más cerca de Díos Padre y serle a El más gratos».

La Virgen en el mensaje nos dice además: —«No rechacen Mi Amor». Aunque no lo hayamos puesto en mayúscula en el mensaje original, teológicamente, lo podría llevar, porque el Amor de la Virgen es diferente al amor de nosotros. La Virgen en sí misma es Amor, porque es la Madre del Amor Hermoso —como la llamó Juan Pablo II. Además, con su visita a la tierra por 28 años, y sus mensajes, nos está manifestando extraordinariamente —como nunca antes desde su Asunción a los cielos—, un amor especial. Rechazar el amor de María es rechazar el amor de la mejor Madre, de la Madre de la humanidad, de la Madre de Dios. Cuando la Virgen nos dice: —«No rechacen Mi Amor», nos esta diciendo: “ábranme sus corazones, no me sean indiferente”. “Presten atención a mi venida, a mis palabras, a mis mensajes, denme espacio en sus vidas”. “Acéptenme, no me ignoren, no se cierren a mí”. “Escúchenme”.

En el mensaje de este 2 de agosto también nos dice algo muy importante: —«No renuncien a la salvación y a la vida eterna por lo que es pasajero y trivial en esta vida». Porque la Virgen sabe que muchos de los que siguen sus mensajes se dejan arrastrar por cosas superfluas, pasajeras, vanas… y de esta manera, poco a poco, van perdiendo la gracia que conquistaron por los sacramentos, la fe, la vida de oración y los sacrificios que pudieron también hacer.

Renunciar a la salvación es ser indiferente al evangelio y a cuanto Jesús nos ha enseñado. El mundo hoy día —quizás como nunca antes— está plagado de información y promoción de lo pasajero y trivial; de lo superfluo, de lo frívolo… y para alguien que quiera dar razón de su fe, que su vida sea cónsona con Jesús, debe estar atento a todo lo que es pasajero, frívolo… La Virgen nos presenta, por el contrario: la vida eterna, la salvación del alma; nos recuerda cada día con su visita a la tierra: lo imperecedero. Medjugorje es una gran oportunidad para la humanidad, para aquellos que fácilmente se dejan arrastrar por lo efímero, por lo vano. Para que encuentren la Verdad, la Vida, la Salvación. Ya nos dijo Jesús: —«Las palabras que Yo les he dicho son Espíritu y son Vida, la carne no sirve para nada». Y también dijo: —«He venido a traer fuego a la tierra y cuanto no deseo que este ya ardiendo.»

Consideremos, que si en este tiempo no vivimos conectados a Jesús, no podemos experimentar el Fuego de Su Amor, no podemos irradiar al mundo Su Verdad, Su Vida; el Fuego de Su Amor.

Al final de mensaje la Virgen dice: —«Estoy entre ustedes para guiarlos y como Madre los estoy amonestando». Esta parte del mensaje es muy importante: nos recuerda la razón de su venida: Guiarnos como Madre. La Virgen no aparece en los Balcanes por los problemas que puedan existir allí, sino por toda la humanidad. Dios la ha enviado para ayudarnos en un tiempo muy difícil. Cualquiera persona que escuche a María la podría rechazar, rechazar también  lo que Ella dice, le podría cerrar el corazón. Como, efectivamente, hacen muchos. Pero, también, muchos la acogen, la aceptan, aceptan vivir con Ella. Y así, María, se transforma en una ayuda en sus vidas.  En estos momentos se están reuniendo en Medjugorje mas 50,000 jóvenes de 60 países que han decidido decirle sí a María; acompañados de unos 400 sacerdotes. Curiosamente esta noticia no ha sido difundida por las agencias de noticias: ni católicas ni comerciales. Pasa completamente inadvertido el Festival, este signo que María da hoy al mundo. Sin embargo, los partidos de fútbol, las concentraciones de espectáculos musicales nunca pasan por alto. Y menos las noticias que tergiversan los acontecimientos sobre Medjugorje.

Entonces, estamos manipulados por quienes controlan los medios informativos y por el comercio, y la Virgen viene a ayudarnos. Nos dice: —«Estoy entre ustedes para guiarlos y como Madre los estoy amonestando.»

Esta última frase es también importante. Es más que una advertencia. La Virgen con su presencia y sus mensajes, está con nosotros como una advertencia seria para la humanidad. Porque la Madre sabe lo que a todos nos espera después de la muerte. Porque sabe lo que el mismo hombre está preparando sobre su futuro en la tierra, por su indiferencia a Dios. Entonces, la palabra «amonestación» en clave. Es un llamado de atención, es como si nos dijera: “préstenme atención con seriedad”. “Tomen mis palabras y vívanlas atentamente, no sean indiferentes a mi visita a la tierra en estos momentos”. Por eso nos dice a final del mensaje: —«Vengan conmigo». Caminar con María es, pues, tener un medio extraordinario para vencer las tentaciones, insinuaciones de un mundo vació, que atraviesa por una verdadera noche oscura de la fe, que cada día es más indiferente a Dios.

La Madre espera por nosotros, nos quiere a su lado, quiere que le abramos el corazón. Depende ahora de la respuesta de sus hijos.

¡Sean alabados los Sagrados Corazones de Jesús y de María Reina de la Paz!

 
 
Imprimir esta pagina