¡Piénsalo!

“La Virgen María, Reina de la Paz, compartió con Jesucristo, su Hijo,
la batalla contra el maligno hasta el martirio espiritual;
y Ella continúa compartiendo esta lucha hasta el final de los tiempos.
Invoquemos su intercesión maternal, para que siempre
nos ayude a ser fieles testigos de la paz de Cristo...”
–Papa Benedicto XVI

rosario

Cada día está lleno de conexiones. Los teléfonos nos conectan con familiares y amigos. Las fotografías nos conectan con recuerdos. El internet nos conecta con el mundo. Si lo piensas, hay cientos, quizá miles de conexiones diarias.

Cada día, la oración nos conecta con Dios. Y cada día, la naturaleza, los objetos y experiencias nos conectan con la oración. ¡A cualquier hora! Los arco iris nos conectan con la alabanza. Los alimentos nos conectan con la acción de gracias. Las velas nos conectan con el silencio y la adoración. También el Rosario nos conecta con la oración. ¡A cualquier hora! Un rosario es un hilo de cuentas unidas por medio de eslabones. Estas cuentas nos conectan con la oración de manera maravillosa. Eso es justamente la oración del Rosario.

El Rosario también está lleno de conexiones. Una conexión importante es ésta: al rezar el Rosario, rezamos con María y Ella nos conecta con Cristo. El rosario nos conecta también con nuestra enorme familia católica. En el pasado, nuestros antepasados también rezaron con María. Y al rezarlo nosotros, nos conectamos con ellos y también con los Santos en el Cielo. En este día, millones de católicos ya rezaron, están rezando o rezarán el Rosario. Al rezarlo nosotros hoy, también nos conectaremos con ellos.

El Rosario conecta nuestras mentes con la oración. ¡Esto es algo bueno también! Cuando rezamos, ponemos toda nuestra atención en Dios. Mientras menos nos distraigamos, mejor. Así pues, si quieres permanecer conectado a Dios, por medio de María Santísima, y conectado también a toda la Iglesia, reza tu Rosario con la confianza de que no estarás solo, siempre tendrás compañía.

 
 
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