La prisa de Sor Eulalia

rosario

"Cuando hagan oración, no empleen muchas palabras, como hacen los paganos..." (Mt 6,7)

Sor Eulalia era una monja devotísima de la Virgen Santísima. Sabiendo que los monjes recitaban cada día, en honor del Señor, los 150 salmos del Salterio, quiso también ella, en honor de María, rezar el pequeño Salterio de la Bienaventurada Virgen: 150 Avemarías.

Cumplió su intención, pero a fuerza de la costumbre o porque los muchos empeños la absorbían o quizá para terminar más pronto, comenzó a decir las Avemarías con mucha prisa. Pero un día fue tanta la prisa, que la Virgen Santísima se le apareció y la amonestó:

“Eulalia, hija querida, yo te alabo porque me rezas mucho. Pero te doy una recomendación que me sale del corazón. Cada vez que repites el saludo angélico, siento alegría, mucha alegría. Es la síntesis de todo el Evangelio. Cada una de sus palabras es un abismo de gozo y de amor. Yo, que que gusté ese gozo inefable en la Anunciación, quiero seguirlo gustando, gustando a través de ti. Así como haces cuando comes regalíz, que lo masticas bastante para disfrutar todo su sabor, así haz también cuando me reces el Avemaría."

(Tomado y traducido de Racconto di Maria)

 
 

“...es como el fermento que regenera la tierra.
La Reina del Cielo no puede olvidar a sus hijos que,
sin cesar repiten sus alabanzas. El Rosario sube
como incienso a los pies del Omnipotente
y María lo reenvía a la tierra como una brisa benéfica
que regenera los corazones. No hay plegaria
más agradable a Dios que el Rosario.”
– Santa Teresita del Niño Jesús

 
 
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