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¿No te ha pasado que a veces no
sabes por quién o por quiénes debes
rezar? ¿Quieres saber un secreto? Algunos
lo llaman "rezar con los cinco
dedos" y puede aplicarse a los cinco
misterios del Rosario.
- Tu pulgar es el dedo más cercano
a ti. Así que comienza tu oración
encomendando a tus más allegados: tu
familia, tus amigos... son los más fáciles
de recordar. Orar por nuestros seres
queridos es, como dijo una vez C.S.
Lewis, una "dulce obligación".
- El segundo dedo es el índice.
Ora por los que enseñan, instruyen y
sanan a otros. Esto incluye a maestros,
médicos, sacerdotes, religiosos y religiosas,
catequistas... Ellos necesitan
apoyo y sabiduría para señalar a otros
la dirección correcta. Tenlos presentes
en tus oraciones.
- El tercer dedo es el más alto y
nos recuerda a nuestros líderes. Ora, en
primer lugar por el Papa y los Obispos,
por los gobernantes, los líderes de la
industria, los sindicatos, la política.
Todos ellos necesitan ser guiados por
Dios para saber guiar a la Iglesia y las
naciones.
- El cuarto es el dedo anular. A
muchos sorprende saber que éste es el
más débil de nuestros dedos. Cualquier
maestro de piano lo puede confirmar.
De ahí que deba recordarnos orar por
los más débiles de la sociedad: los enfermos,
los que sufren, los que están en
problemas. Todos ellos necesitan tus
oraciones día y noche. Jamás rezarás
suficiente por ellos.
- Finalmente, el quinto dedo es el
más pequeño .Es donde debemos colocarnos
nosotros en relación con Dios y
con los demás—en último lugar. Como
dijo Jesús: "El que sea superior entre
ustedes hágase servidor de los demás, y
quien sea el primero, debe ser esclavo
de todos" (Mc 10,43). Tu dedo meñique
debe recordarte que también necesitas
orar por ti.
“Que la vida de María, quien dio a luz a Dios,
sea
para
todos ustedes tan instructiva como si
hubiera
sido escrita.
Lleguen a conocerse a sí mismos en ella
y
realicen las buenas obras que no hicieron en el
pasado. ”
—San Atanasio |