Se convirtió leyendo El Secreto de María...

"El Rosario invita a nuestros dedos, a nuestros labios y a nuestro
corazón a entonar una gran sinfonía de súplica y oración, y por
estos motivos es la plegaria más grandiosa que jamás haya com}
puesto el hombre… El Rosario es un sitio de encuentro de los no
instruídos y de los sabios; es la escuela donde el amor sencillo se
acrecienta en conocimientos y donde los sabios aumentan su amor ."
—Monseñor Fulton J. Sheen

rosario


Un anónimo, leyendo el famoso opúsculo “EL SECRETO DE MARÍA” de San Luis María Grignión de Montfort, se dirigió por carta a los padres Jesuitas de Bilbao en estos términos:

“Bilbao, 27 de noviembre 1911 He vivido durante veintitrés años lleno de toda clase de pecados en todos los mandamientos y el día de la Virgen (hará un año), leyendo el “Secreto de María” que publicaron Uds. por este tiempo, me consagré a la Virgen por esclavo, y por lo tanto está próximo a cumplirse el año que por su intercesión creo que no he caído en pecado mortal.

Calculen ustedes mi agradecimiento a la Santa Virgen María, de quien cada vez me considero más indigno esclavo suyo, y a quien cada vez quiero más con toda mi alma y por ella a Nuestro Señor Jesucristo.

Al escribir estas líneas lo hago por entusiasmo de manifestar mi agradecimiento a la Santa Virgen María y al mismo tiempo para consuelo de los pecadores. Mil gracias por su libro (que por cierto es el tesoro más preciado que guardo para mis hijos), y suplicándoles me digan en telefonemas, que haré para mostrarme cada vez más agradecido a la Santa Virgen María, quedo muy reconocido”.

Un esclavo de María.

 
 
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