Inspiración para muchos...

rosario

A lo largo de la historia de la Iglesia, de San Ireneo a San Efrén, de san Basilio a san Francisco de Sales, a Santa Teresa de Ávila, a San Vicente de Paul, pasando por san Agustín, san Bernardo y tantos más, todos se han inspirado en la figura humilde del carpintero, sombra del Padre en virtud de su misión en el misterio de la Encarnación. Y los papas no se quedan atrás para cantar la gloria de San José. (...) Por qué no seguir el ejemplo de Juan XXIII quien declaró con toda sencillez: «A San José, yo lo amo tanto, a tal punto que no puedo comenzar el día, ni terminarlo, sin que mi primera palabra y mi último pensamiento no sean para él».

—Padre José-María Verlinde

“En Octubre realizaré un mila- gro para que todos puedan creer en las apariciones... San José vendrá con el Divino Niño para traer paz al mundo.”

—N.S. de Fátima al anunciar a Lucía el milagro del sol

“Especialmente los se entregan a la oración deben tener una gran oración a San José, porque no sé cómo alguien pueda pensar en la Reina de los Ángeles cuando sufrió tanto con el Niño Jesús, sin darle gracias a San José por el auxilio que él les brindó. El que no encuentre a alguien que le enseñe a orar, tome a este Santo glorioso como su guía y no perderá el camino.”

—Santa Teresa de Ávila

Me gusta recordar que de San José era muy devoto también el amado Juan Pablo II, quien le dedicó la Exhortación Apostólica Redemptoris Custos ... La figura de este gran Santo, aún permaneciendo más bien escondida, reviste en la historia de la salvación una importancia fundamental. Ante todo, al pertenecer a la tribu de Judá, unió a Jesús a la descendencia davídica, de forma que, realizando las promesas sobre el Mesías, el Hijo de la Virgen María puede llamarse verdaderamente «hijo de David».

—Ciudad del Vaticano, 9 de Marzo de 2006 Boletín publicado por el Florida

 
 
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