La Santísima Virgen habla a Japón - El Rosario de Hiroshima

A las 2:45 a.m. del 6 de agosto de 1945, un avión B-29 despegó de la isla de Tinian para dejar caer la primera bomba atómica sobre Japón. A las 8:15 a.m., la bomba explotó a ocho cuadras de la Iglesia Jesuita de la Asunción e Nuestra Señora en Hiroshima. Medio millón de personas desapareció. Lo único que quedó fue oscuridad, sangre, quemadas, gemidos, fuego y un terror que se difundió por doquier.
Sin embargo, la iglesia y los cuatro sacerdotes jesuitas ahí estacionados sobrevivieron: los Reverendos Hugo Lasalle, Kleinsorge, Ciesli y Schiffer. De acuerdo a los expertos, ellos debían haber muerto, estando como es-taban dentro del radio de explosión más mortífero de una milla. Nueve días después, el 15 de Agosto, Día de la Asunción de María, la paz llegó.
El milagro de su sobrevivencia, su devoción a la Virgen Santísima y su iglesia consagrada a su Asunción, mostraron claramente a estos sobrevi-vientes que eso era más que una coincidencia. Les mostró el poder de María y su oración, el Santo rosario. Así, su respuesta a la bomba atómica fue lanzar una Cruzada del Rosario por la Paz en Japón.
Pensemos en el poder de un río. Está integrado por pequeñas gotas de agua, innumerables gotitas de agua. Juntas, esas pequeñas gotas forman un río caudaloso, el cual puede conducir a pesados barcos y transformar los áridos desiertos en fructíferos jardines y granjas.
Así también, la Cruzada del Rosario—los rosarios de incontables personas alrededor del mundo se convirtieron en una inmensa e irresistible fuerza espiritual por la paz.