Los Corazones Unidos
El Corazón del Padre está unido
al de María, como el Corazón de todo
padre está unido a su hija más querida.
El Corazón del Hijo al de María,
como el Corazón de todo hijo al de la
madre más digna.
El Corazón del Espíritu Santo a
María, como el Corazón del más divino
de los esposos a la más querida de
las esposas.
Recíprocamente, el Corazón de
María al Padre, como el Corazón de la
mejor de las hijas al padre más querido.
El Corazón de María al del Hijo
de Dios, como el Corazón de una madre
inigualable al del Hijo sin par.
Finalmente, el Corazón de María
es al Espíritu Santo como el Corazón
de una esposa, hoguera del amor más
ardiente, va a la Esposa que es Amor
esencial, Amor-Dios, infinito, inmenso y
eterno. |
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El Avemaría...
Es como una mina de oro de la cual
podemos siempre extraer caudales
sin extinguirse jamás.
San Jerónimo dijo: "Las verdades
contenidas en el Avemaría son
tan sublimes, tan maravillosas que
ningún hombre y ningún Ángel alcanzarán
a comprenderlas plenamente
jamás."
Santo Tomás de Aquino, el Príncipe
de los Teólogos, "el más sabio
de los Santos y el más Santo de los
sabios" como León XIII lo llamó, predicó
durante 40 días en Roma sólo
sobre el Avemaría, llenando a sus
escuchas de gozo y devoción.
El Padre F. Suárez, un santo y
estudioso Jesuita, declaró una vez
que al morir daría gustosamente
todos los muchos y eruditos libros
que escribió, todas las obras y trabajos
de su vida, por el mérito de
una sola Avemaría rezada con fervor
y devoción. |