Demasiado Repetitivo
Una objeción que algunos adultos señalan respecto al Rosario, es que se trata de una oración demasiado repetitiva.
Los sicólogos nos dicen que una misma fórmula repetida una y otra vez tiene un efecto tranquilizante. La repetición rítmica serena la mente. Por eso, contar ovejas –la repetición rítmica del número de ellas– puede inducir al sueño. Tejer, acción rítmica, fue una de las terapias utilizadas en soldados a quienes los bombardeos habían provocado un trauma síquico. El Rosario –la repetición rítmica de 50 Avemarías– puede serenar la mente y tranquilizarla y por tanto, liberarla de tal manera, hasta llevarla a meditar en los misterios.
Una vez, una joven dijo al Arzobispo Fulton J. Sheen que ella nunca re-zaba el Rosario. Y es que cualquiera que repitiera una y otra vez las mis-mas palabras, según ella, no podía ser sincero. El Arzobispo le preguntó si estaba comprometida en matrimonio y ella le respondió que sí.
“¿Te ama tu prometido?”
“Por supuesto.”
“¿Cómo lo sabes?”
“Él me lo ha dicho.”
“¿Te lo ha dicho tan solo una vez?”
“Por supuesto que no.”
“¿Te lo ha dicho dos veces?”
“Él me ha dicho cientos de veces que me ama.”
“Oh, en tal caso, si fuera tú, yo no me casaría con él. No ha de ser since-ro—si repite la misma cosa una y otra vez.”
Cuando dos personas se aman, lo dicen— no una, sino cientos de veces, lo repiten y lo repiten.
La verdad es que la repetición es el lenguaje del amor. La repetición no crea monotonía; de hecho crea estabilidad. Reafirma—incluso sirve como amortiguador contra el impacto de un cambio futuro. Cuando una madre le dice a su hijo: “Yo te amo,” el niño quiere oírlo una y otra vez.
La monotonía se elimina no por el cambio constante, sino por la atención, la sinceridad y el propósito. Si jugar al golf consistiera únicamente en golpear una pelota, sería más que monótono. Pero démosle un propósito: el propio campo de golf y una copa como trofeo. Ah, entonces se convierte en un juego fantástico.
Las funciones más esenciales de la vida son repetitivas: comer es repeti-tivo; dormir es repetitivo; trabajar es repetitivo; amar es repetitivo. El Rosario es el lenguaje del amor.
Creo que el siguiente recorte de periódico del Rochester Democrat and Chronicle (24/1/1954) lo dice todo:
‘Te Amo’—La Chica añadió: ‘Así es’
Nueva York-UP- Una joven que mantuvo intrigados a los comunistas chi-nos, sin decir nada más que “Te amo” una y otra vez en 400 cartas a su novio prisionera en Corea, añadió ayer una clave de dos palabras. Ella dijo: “Así es.”
Theresa MacDonald, de 21 años, y el Capitán William C. Rhatigan, de 22, contrajeron matrimonio en la Iglesia de los Santos Mártires en Brooklyn. Se estima que unas 500 personas atestiguaron la ceremonia, la cual tuvo lugar luego de un largo romance. La pareja se comprometió en la Navidad de 1950. Unos meses después, Rhatigan partió a Corea con la Segunda División de Infantería. Él fue capturado en Mayo de 1951 y el año pasado lo liberaron. Durante su encarcelamiento, él recibió un flujo continuo de cartas que no decían otra cosa sino: “Te amo”. Ninguna de las cartas fue confiscada por los censores.
“Dichas cartas ciertamente tenían intrigados a los chinos,” dijo Rhatigan, “pero no a mí. Eso era todo lo que yo quería oír y Theresa lo sabía.”