Los Misterios Luminosos
del Santo Rosario
Guía para rezar los Misterios de Luz del Santo Rosario con textos bíblicos
A continuación se propone una manera de rezar estos nuevos misterios del Santo Rosario tal como propone el Santo Padre Juan Pablo II. Se ha tomado un solo texto del Evangelio, pero se incluyen en paréntesis los demás textos bíblicos relacionados con él.
Primer Misterio de Luz: El Bautismo de Jesús en el Jordán (ver también Mc 1,9-11; Lc 3,21-22)
Entonces Jesús fue desde Galilea hasta el Jordán y se presentó a Juan para ser bautizado por él. Juan se resistía, diciéndole: «Soy yo el que tiene necesidad de ser bautizado por ti, ¡y eres tú el que viene a mi encuentro!».
Pero Jesús le respondió: «Ahora déjame hacer esto, porque conviene que así cumplamos todo lo que es justo». Y Juan se lo permitió. Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia él. Y se oyó una voz del cielo que decía: «Éste es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección»². (Mt 3,13-17)
Intención: Te rogamos, oh Padre, que por el Bautismo de Jesús en el Jordán y donde Él, siendo inocente se hizo pecado por nosotros, nos concedas renovar la gracia de nuestro propio Bautismo y escuchar siempre a Tu Hijo amado, en Quien Tú te complaces. Te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
Segundo Misterio de Luz: Jesús se Revela a Sí mismo en las Bodas de Caná
Tres días después se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino». Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía». Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que él les diga».
Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los Judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas». Y las llenaron hasta el borde. «Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete». Así lo hicieron. El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: «Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento». Éste fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.² (Jn 2,1-11)
Intención: Te rogamos, oh Jesús, que por intercesión de Tu Madre Santísima, abras nuestros corazones a la fe como hiciste en las Bodas de Caná con Tus Discípulos. Transforma nuestra vida como transformaste el agua en vino y escucha la oración que Te hacemos por todos aquellos que aún no han experi-mentado Tu amor en Sus corazones. Bendice a todas las familias para que permanezcan siempre unidas. Amén.
Tercer Misterio de Luz: Jesús anuncia la llegada del Reino e invita a la conversión (Mt 4,12-17; Mc 2,1327)
"Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: «El tiempo se ha cumplido: el reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en el Evangelio». (Mc 1,14-15)
Jesús volvió a Galilea con el poder del Espíritu y su fama se extendió en toda la región. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan. Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena nueva a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor». Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír». (Lc 4,14-21)
Intención: Oh Jesús, danos la gracia de la conversión. Ayúdanos a acercarnos a Ti con confianza para obtener el perdón de nuestros pecados. Danos vocaciones, danos sacerdotes santos que se consuman por el deseo de salvar almas; danos, oh Señor, buenos confesores dispuestos a curar nuestras heridas y haz que todo el pueblo cristiano tenga un encuentro misericordioso Contigo en el Sacramento de la Reconciliación. Te lo pedimos por intercesión de María, Tu Madre y nuestra también. Amén.
Cuarto Misterio de Luz: La Transfiguración de Jesús (Mt 17,1-9; Mt 9,2-10)
Sucedió que unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante, y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías», sin saber lo que decía. Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor. Y vino una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle.» Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto. (Lc 9,28-36)
Intención: Te rogamos, oh Jesús, que el Misterio de Tu Transfiguración nos consuele en nuestros momentos de lucha, sufrimiento y dolor. Te encomendamos igualmente a todos los que han perdido la fe a causa de sus tribulaciones. Haz que, por intercesión de Tu Madre Santísima, se encuentren de nuevo Contigo en su dolor y sean fortalecidos por Tu amor y Tu misericordia. Amén.
Quinto Misterio de Luz: La Institución de la Eucaristía (Ver también Mc 14,22-25; Lc 22,19-20; 1 Cor 11,23-25)
Mientras comían, Jesús tomo el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen y coman, esto es mi Cuerpo». Después tomó una copa, dio gracias y se las entregó, diciendo: «Beban todos de ella, porque ésta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados. Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de mi Padre». (Mt 26,26-29)
Intención: Gracias Jesús, por haberte quedado con nosotros en la Sagrada Eucaristía. Te pedimos por intercesión de María, Tu Madre, que nos concedas enamorarnos de Ti en el Santísimo Sacramento del Altar. Que la Santa Misa sea nuestra vida y que alimentados con Tu Palabra y con Tu Cuerpo y Tu Sangre seamos capaces de dar testimonio de Ti a todas las personas que encontremos en nuestro camino. Amén.
Para terminar, se rezan las letanías a la Santísima Virgen María y un Padrenuestro, Avemaría y Gloria por las intenciones del Santo Padre y se concluye con la siguiente oración: Señor Dios, cuyo Unigénito Hijo, con Su vida, muerte y Resu-rrección nos consiguió el premio de la salvación eterna, danos, a los que recordamos estos misterios del Santo Rosario, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.