Del mormonismo al Cristianismo

Mormona sin saber por que

Nací dividida entre dos creencias, por parte de la familia de mi padre son católicos y por parte de mi mamá, mormones. Ellos por muchos años no estuvieron casados por la Iglesia ya que se les había ordenado por parte de mi abuela materna que tenían que contraer matrimonio sólo por la secta mormona para ella poder dar su consentimiento, lo cual ellos no aceptaron y su enlace sólo fue civil. Cuando nacemos primero yo y después mi hermana menor, nunca recibimos el bautismo.

Principalmente yo (que siempre había sido muy curiosa) iba un domingo a la parroquia con mi abuela paterna y otro domingo a la secta mormona y siendo niña observaba grandes diferencias en cuanto a la celebración, el tiempo de duración, lo que hacían, cómo se vestían y comportaban... en fin. A la edad de 8 años fueron unos misioneros mormones a mi casa (aunque yo no sabia ni quienes eran) y me preguntaron si quería bautizarme, yo muy contenta acepté pensando que iba a pasar por el ritual de la santa Iglesia católica, pero me equivoqué y empezaron a darme mi preparación sobre quien fundó la "iglesia verdadera" según ellos hasta que se llegó el tiempo de mi bautizo.

Haciendo crecer el mormonismo

Cabe decir que mi abuela materna estaba por demás, contenta y feliz, ya que yo era la primera de sus nietos que encontraba la "verdad". Puedo decirles que fueron muy pocas las ocasiones en las que asistí con mi familia cada domingo a las celebraciones porque se me hacía injusto que una niña se quedara sin ver su programa favorito, además de que yo no entendía nada de lo que me decían. Pasaron los años y fue de los 14 a los 16 años que tomé una época muy fuerte dentro de la secta, ya que me di a la tarea de confundir cristianos haciéndolos dudar de su fe; aunque en realidad yo no creía mucho en la mía pero era una gran satisfacción sentir que yo tenía el poder de convencimiento para convertirlos al mormonismo, ya que era eso lo que me inculcaban y yo pensaba y creía que así tenía que ser.

Descubriendo a Jesucristo y la fe verdadera

Pero Dios me tenía preparada una sorpresa y me envió un fuertísimo mensaje con la señora que es hoy día mi madrina de bautizo, comparando nuestras Biblias vi una gran diferencia de citas y faltante de libros canónicos y mi arma favorita era el libro de mormón, pero como ella decía; no soy una persona estudiada ni en la fe ni en la escuela pero lo que si sé es que ese libro que tu traes, no es verdadero. A partir de ahí nació en mi la inquietud de preguntar a la jerarquía de la secta el porqué me decían que estoy mal, hubo un tiempo breve en que lo lograron pero despertó nuevamente y comencé a informarme, a leer, a buscar y más que todo, a observar.

El hecho de que me dijeran que cuando tuviera edad casadera tendría que quedarme con un ex-misionero, me hizo pensar que ellos estaban dirigiendo mi vida, lo cuál yo no permito ni permitiré jamás. Un buen día mi madrina me invitó a una oración de señoras y era el tiempo de Resurrección lo cual yo no tenia ni la más mínima idea de lo que trataba ya que yo siempre pensé que Jesús estaba muerto, las señoras me explicaron muy amablemente lo que era e hicieron una oración por mi... Jamás había sentido hasta ese momento tanta paz en mi vida. Desde ese día me sentí con más fuerza para poder hablar de frente a mi dirigente de seminario y decirle que ya no volvería nunca más a ir con ellos, lo cual le ocasionó muchísima tristeza. Mis padres con mucho gusto aceptaron mi decisión y me respetaron en todo momento.

Me siento feliz sirviendo a Dios en la Iglesia que él fundó.

En vano los mormones trataron de hacerme cambiar de opinión ya que fueron varias ocasiones a mi casa con la intención de hacerme regresar, cosa que jamás lograron. Ya para finalizar les comento que al año siguiente me bauticé e hice mi Primera Comunión por obra y gracia de Dios el día de Santa María Goretti en la capillita que lleva su nombre y al año siguiente en enero recibí mi confirmación, unos años después mi hermana menor se bautizó en la misma capillita y hace un año finalmente mis padres recibieron el sagrado sacramento del matrimonio al cumplir los 25 años de casados. Les comparto con muchísimo gusto esta experiencia de mi vida, la cual me hace sentirme feliz porque aún en estos días y con 25 años de vida, sirvo a Dios en un grupo parroquial para ayudar en la construcción de Su Reino aquí en la tierra.

Dios los guarde y la Virgen Santísima los proteja, su hermana en Xto y María:
Rut N. González

Tomado del boletín “Católico difunde tu Fe” de los “MISIONEROS DE LA PALABRA DE DIOS”
www.defiendetufe.com y www.defiendetufe.org

 
 
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